En corto y por derecho

What the fav

Las ‘nepobabies’ de Zapatero mostraron gran sentido del humor cuando decidieron llamar a su empresa Whathefav, que en inglés se pronuncia igual que ‘ What the fuck’, una intraducible palabrota. Todavía mejor sentido del humor mostraron aquellas empresas intermediarias en el enjuague que pagaron a Whathefav, conocidas como Inteligencia Prospectiva, Análisis Relevante o Thinking Heads. Con ese nombre solo podían ser grupos musicales de la Movida o, lo que eran, empresas instrumentales participantes en una trama de corrupción. Resulta llamativa la impunidad en que se movían, en vez de tratar de pasar inadvertidas se cachondeaban del personal manejando toda esta terminología. 


En 1986 se creó la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP), lo viví en directo. Se trataba de organizar la revisión por pares de los proyectos de investigación con financiación pública, algo muy necesario. Sin embargo, algún pedante consiguió colar lo de Prospectiva, que sonaba a visión de futuro. Naturalmente aquello quedó como un postizo inoperante que años después desapareció del nombre de la Agencia. Este tipo de términos hizo  fortuna en las consultoras, pero con el paso del tiempo las más serias han optado por nombres neutros, una sola palabra que funciona como marca, evitando nombres pretenciosos que anuncian la vacuidad de esas empresas que hoy se han hecho tristemente famosas.