La mirada de Ulisas

¿Ver para creer?

LA MIRADA DE ULISAS ve que los lemas que han sostenido la ciencia y las creencias como: ver para creer, hoy se revalúan porque la ilusión o la mentira pueden tomar su lugar. Es el caso de lo que está ocurriendo con la Inteligencia Artificial, que sorprende día a día con sus adelantos y sus propuestas. Traen riesgos, aunque no se les puede desconocer los beneficios pero, muchas veces también son objeto de malinterpretaciones o de manipulaciones. 

Hace algunos días, la mirada de Ulisas conversó con una señora, no tan primitiva ni desinformada, que le dijo con cierta credulidad, aunque aterrada, que los perros engendraban extraños bebés en mujeres que tenían relaciones con el animal. Y manifestó muy resuelta que el resultado del engendro era mitad canino mitad humano.

Como la mirada que soy, bien asombrada por su confesión que, por supuesto me parecía absurda e insensata, le pregunté: ¿y cómo lo sabes? Contestó: “lo vi con mis propios ojos”. ¡Ah sí! ¡Y ¿donde? le averigüé, sabiendo que un tal disparate no podía ser. “En varios videos en mi celular”, fue su contestación con la certeza de la verdad. Me resultaba imposible creer su falta de malicia como la ingenuidad en su forma de interpretar imágenes, que en ningún momento pueden obedecer a la realidad. Sabemos que están expuestas como tal sin el menor signo de fantasía sino de una supuesta veracidad con todos los elementos a favor del engaño. Ella basaba su convencimiento en la expresión tan usada: una imagen vale más que mil palabras. Situación que recuerda a los nacientes espectadores de las películas mudas del tiempo inicial de la industria cinematográfica, cuando al ver los primeros planos en el celuloide proyectados en la gran pantalla, pensaban que las personas estaban degolladas o con los cuerpos mutilados. No podían entender lo que significaba un primer plano de un filme. Estaba lejos de sus imaginarios con la lógica posibilidad de no dar crédito a lo que veían frente a sus ojos en las pantallas de cine. Salían despavoridos de las salas.

La mirada de Ulisas recuerda esas historias por haber sido bien registradas en los anales cinematográficos como datos curiosos, que marcaron la era de los principios de la cinematografía. En el caso de la mujer que vio esos videos creados por IA, de manera que pareciera inequívoca, se verifica el temor de basarse en ver para creer. Lo que no está contemplado en esa sentencia, que tuvo su gloria, es que desde los innegables avances del IA las imágenes pueden ser trucadas, inventadas y hasta fabricadas con fines ideológicos, aunque no hagan honor a la verdad, pero se diseñan de tal forma que obvian la vacilación. Todo se desvirtúa de una manera brutal y tan convincente que descartan la menor vacilación. Algunos más astutos o conocedores del alcance de la IA nombran a determinadas noticias como Fake news. Y lo que prometen los tiempos futuros es que habrá muchas noticias falsas que nos lleven a creer en su autenticidad. El montaje resulta tan perfecto que no da lugar a la duda. La IA hace las cosas de manera tan perfecta que deja perplejo a más de un individuo, que cree sabérselas todas. Si bien en el caso del can con la supuesta procreación con una mujer, el vídeo merece todos los escepticismos y negaciones pero, en otros asuntos menos obvios la falacia se hace realidad; un cuento bien montado que muchos lo dan por evidente: ¡ver para creer! ¿Será que estamos entrando en la era de lo aparente, lo virtual, lo artificial? Se hace real y engaña a tantos ingenuos o a personas desinformadas del alcance de la IA. Promete darnos SORPRESAS y espantos, sobre todo ante la posibilidad de tanto engaño. Cada vez crece más la probabilidad del artificio sin la eventualidad de decir que una imagen vale más que la palabra, aunque la mirada de Ulisas reconoce que el valor de la palabra también ha perdido su peso, cuando en épocas no tan lejanas era sagrada. ¿Dónde y por qué se han esfumado los bellos y sanos principios que precisa una sociedad?