La mirada de Ulisas

Una pesadilla

LA MIRADA DE ULISAS anhela comentar algo que pensó que no iba a tener tanta trascendencia, pero en vista de las repercusiones le queda difícil permanecer ajena a la historia de un barco que padece. Se pensaba un viaje idílico y se convirtió en una pesadilla con más de 150 pasajeros de 20 y pico de nacionalidades, además del personal a bordo de un lujoso barco destinado a fines de placer y turismo. Había zarpado del puerto de Ushuaia para una expedición por el Atlántico Sur y zonas polares. La mirada de Ulisas se refiere al crucero MV Hondius que lleva a bordo un brote del virus hantavirus. No quedará exento de él hasta que atraque en su puerto de origen en Los Países Bajos, afín de que se le realice una desinfección total. Estuvo anclado en el puerto de Granadilla en Tenerife, donde pudieron desembarcar la mayoría de sus ocupantes para repatriarlos a sus respectivos países con las cautelas debidas. España acordó con la OMS dicha operación. Otras naciones se negaron a dar la autorización del arribo a sus muelles. Circuló la información sobre el peligro de un contagio masivo, ya que al menos tres muertes se registraron a bordo y varios individuos resultaron infectados por el virus. Se tomaron todas las precauciones para evitar el contagio con la población civil, a pesar de protestas por el temor al contagio. Seguramente, muy presentes en las mentes la angustiante y prolongada época del Coronavirus, que cobró numerosos difuntos en el mundo y la obligación del encierro durante más de dos años. Se debe reconocer, que dio lugar a una crisis mundial en todo sentido y dejó marcada a la gente con sus nefastas consecuencias. En Las Islas Canarias resultó una operación de rescate de alto nivel con las indispensables medidas para evitar el menor riesgo. Se realizaron las operaciones pertinentes para reubicar a los pasajeros en sus diferentes países de origen, donde deberán permanecer bajo estricta vigilancia hospitalaria para impedir la propagación del virus. Presenta funestas consecuencias en varios casos. La maniobra se llevó a cabo como una operación quirúrgica de alta precisión para la tranquilidad del mundo, a la expectativa del desenlace. El capitán del MV Hondius dio unas declaraciones felicitando a los pasajeros y al equipaje por el excelente comportamiento y la solidaridad desplegada durante este mal trance sobre el mar. Un sueño de viaje que se transformó en dolor de cabeza para la tripulación y sus acompañantes. Se vieron atrapados en una insospechable tragedia, que terminó mejor de lo pensado, pero en varios casos propició una experiencia de angustia, tristeza y de encierro para varias personas. No tardará en verse que una empresa de series de televisión o de cine compre los derechos para hacernos revivir el día a día de este drama entre hielos: infortunio que tocó múltiples corazones y ocupó los principales titulares informativos del planeta.