Alcazaba

Tributo al libro

Este 3 de mayo se cumplirán 112 años del natalicio de Martí de Riquer, VIII conde de Casa Dávalos, uno de los más notables medievalistas de España y probablemente el hombre que más sabía de El Quijote en el mundo. Al morir el 17 de septiembre de 2013 contaba 99 años. Doctor en Filología Románica y especialista en literatura trovadoresca, se posesionó como académico de la lengua en mayo de 1965, con un discurso titulado “Vida caballeresca en la España del siglo XV”. A su disertación respondió el poeta Dámaso Alonso.

Igualmente, en junio próximo se cumplirán 72 años de la inauguración de la biblioteca Jorge Garcés Borrero, una de las instituciones culturales más importantes del Valle del Cauca. Realizó este paralelismo entre España y Colombia, por vidas notables que han realizado grandes contribuciones al saber y el progreso de los pueblos.

Garcés Giraldo fue un médico eminente que nació en los primeros 14 años del siglo XX, es decir, antes que el reloj de la estación de trenes de Buenaventura, construida por Vicente Nasi, un discípulo de Le Corbusier, se detuviera en las 7:15. Del reloj, queda hoy el frontis. La maquinaria que marcaba la hora de los zarpes hacia Marsella, Le Havre o Barcelona, desapareció en el trajín de los nuevos tiempos. A nadie le importa tampoco que esa estación sea una de las últimas joyas arquitectónicas del sur de América.

Martí de Riquer, miembro de la Real Academia de la Lengua,  además de filólogo, romanista. En 1924 publicó el que fuera uno de sus libros más celebrados: “El triunfo de la fonética”, al que siguió “L´humanisme catalá” (“El humanismo catalán”).

Garcés Giraldo fue gobernador del Valle del Cauca entre 1953 y 1955. Al morir su padre, Jorge Garcés Borrero, en 1944, trasladó  tres mil volúmenes de la biblioteca familiar, hasta el sexto piso del edificio Garcés, para que la gente de Cali y sus alrededores pudiera ir hasta ahí, a leer. Así nació la biblioteca.

Al igual que Cervantes, Martí de Riquer perdió parte de su brazo derecho en la guerra. Pudo soportar la contienda española, así lo reconoció, gracias a la lectura profunda del Dante, de “La divina comedia”. Entre sus discípulos se cuentan Antoni Comas y Joaquim Molas. A ellos les encomendó la continuación, que no el fin, de la “Historia de la literatura catalana”.

Los 3000 libros de la familia Garcés, dieron origen al Fondo Patrimonial de la Biblioteca Departamental, ese lugar al que pocos acuden, y donde esta ciudad pagana y salsera desconoce que existen ahí tomos forrados en cuero de becerro, anteriores al siglo XVII. En 2011, durante la dirección de Juliana Garcés Saroli, hija del fundador, se logró que la Biblioteca Nacional digitalizara diez de los más antiguos volúmenes; cuatro de ellos son incunables, o sea libros escritos en el siglo XV, antes del domingo de Pascua de 1501.

Manuel Vásquez Montalbán admiró a Martí de Riquer, su magisterio en la novela negra, y llegó a decir que le hubiera gustado ser “el asesino” de la última obra del notable catalán, Marqués de Casa Dávalos, “intelectual de familia noble y tradición monárquica…”

Diego Garcés Giraldo y sus tres hermanos, donaron a la Universidad del Valle toda la tierra que conforma hoy el campus de Meléndez. Biblioteca, pensamiento, educación, tres baluartes para construir sociedad, fundamento de lo que significan hoy Cali y el Valle del Cauca en Colombia.

Al igual que Vargas Llosa, Martí de Riquer pasó muchos años de su vida en el estudio exhaustivo de Tirante El Blanco y Amadís de Gaula; escribió acerca de torneos y panoplias, de caballeros armados, de lanzas y adargas. Se permitía decir: “Felicito a quien no ha leído El Quijote. ¡Qué placer le aguarda!”. Creía, como yo, que “El Quijote es un compendio de aventuras cómicas, escrito por un competente lector de libros de caballería…”