Tragedias que se repiten y sin embargo son anunciadas
LA MIRADA DE ULISAS sabe de sobra que jugar con fuego es peligroso: quema, chamusca y hasta puede conducir a la muerte. Y no es porque no suceda en todos los casos, que significa que la exposición a materiales inflamables no deje de tener sus riesgos. Se toman a la ligera de manera inconsciente y de forma habitual. Se vuelve moda y tiende a ser una costumbre aventurada y bien evidenciada como prohibida. Ya casi todos los países han tomado la firme resolución de la interdicción de juegos pirotécnicos para celebrar actividades o festividades, a menos que sean operados por profesionales adiestrados en el buen manejo de elementos tan azarosos.
No es evidente ser expertos en elementos explosivos, pero cualquier persona se siente con el derecho de usarlos, aunque no tenga maestría en ello. Las personas que en muchas oportunidades violan la ley y no toman las disposiciones ni precauciones necesarias suelen exponerse a inesperados eventos, que conducen a las urgencias de hospitales, sobre todo en épocas navideñas. Lamentablemente con demasiada frecuencia a pesar de las amonestaciones y restricciones. Es lo que vimos nuevamente en esta San Silvestre, un año nuevo con sabor a amargura y dolor. Es considerado el peor drama padecido en Suiza. Sucedió en la estación de esquí de Carns- Montana, en el Canton de Valais, en los Alpes suizos, en el bar la “Constellation”: una espantosa conflagración en un local dispuesto para la celebración del final de año. Carns- Montana resulta un espacio de atracción altamente frecuentado donde por primera vez se vive un ramalazo de semejante dimensión.
Pero, no solamente Suiza lo sufrió en carne propia, sino que se mostraron en las urgencias, cómo se hospitalizaban a numerosos quemados por el mundo al manipular la pólvora sin la debida cautela. Quedan sin manos o con la cara desfigurada, en el mejor de los casos ya que otros abrazan la muerte en fuego. Desobediencias que se hacen usualmente a pesar de las disposiciones que se imponen como medidas preventivas. El bar “Constellation” jugó con candela, como la han hecho durante años otros locales sin tener en cuenta las posibles consecuencias, pero la noche que tuvo implicaciones, resultaron fatales: sin aparentemente las salidas de emergencia a la vista ni los dispositivos para casos extremos con el recinto del festejo repleto. Medidas que se deben tener en cuenta, a pesar de jamás haber sido utilizadas, pero que resultan imprescindibles cuando los nefastos acontecimientos suceden. Un día, quizá el menos pensado, como fue el caso en Suiza en la madrugada del 1 de enero del 2026, la presencia de las buenas e indispensables medidas de seguridad hubieran salvado vidas y evitado la magnitud de la tragedia.
Al no tenerlas contempladas, el drama tomó dimensiones que desbordan la imaginación. Lo que describen los sobrevivientes es espeluznante: con lágrimas hablan de la muerte de sus compañeros como visiones infernales, dignas del peor averno. Cadáveres calcinados, personas en llamas pidiendo auxilio, gritos dantescos, rostros desdibujados, fantasmas quemados deambulando entre seres corriendo despavoridos en una noche de espanto. El balance es lamentable: familias enlutadas y el país sembrado en tristeza. Una tragedia que se hubiera podido evitar con el uso adecuado de material inflamable como fueron esas velas encendidas en las botellas de champaña.
La mirada de Ulisas también lamenta los cuantiosos quemados, que se registraron a nivel mundial, al hacer caso omiso de las advertencias de no utilizar juegos pirotécnicos para el final de año. Se estilaba en muchos países para festejar el nuevo año antes de considerar los resultados obtenidos año tras año. Está bien iluminar alegrías, pero sin comprometer vidas. Dicen que el inteligente aprende de los errores propios y el sabio de las fallas ajenas. Tiempo de tomar en consideración las faltas de otros para evitar tantas lágrimas y arrepentimientos.
Y la mirada de Ulisas aprovecha esta fecha para desearles un año 2026 venturoso y lleno de caricias en piel y alma con la paz reinante en el mundo.