Terremoto político en Aragón
Lo que empezó como un paseo triunfal para el Partido Popular (PP) de Aragón terminó, como se dice coloquialmente, en parada de burro manchego. Pese a que la participación popular aumentó, el PP pierde diez mil votos y dos escaños, todo ello en medio de la mayor crisis política y de liderazgo por la que atraviesa el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en toda su historia y el decrépito ejecutivo de Pedro Sánchez. Alberto Feijoo no supo ni pudo capitalizar una de las mayores hecatombes por las que atraviesa España. Lógico, querido Watson: estás rodeado de inútiles.
Agónicos pero no rendidos, a los socialistas les ha ido todavía peor que a los populares y han perdido 38.000 votos y 5 escaños, con Vox a muy corta distancia echándoles literalmente el aliento en la nunca. Vox, que ha doblado escaños, pasando de los 7 escaños a los 14, sube 42.000 votos y sus diputados en las Cortes de Aragón serán determinantes para que los populares puedan formar un Gobierno de coalición, como demandan los líderes de esta formación, en esta región. Los socialistas, mientras tanto, quedan con 18 diputados de los 67 del legislativo aragonés y no serán protagónicos en los próximos cuatro años.
En lo que respecta a la izquierda situada a la izquierda del PSOE, solamente la Chunta Aragonesista salva los muebles, duplicando escaños, al pasar de 3 a 6, y en votos, obteniendo casi el doble que en los comicios del año 2023, al pasar de 34.000 sufragios a a 63.000. Izquierda Unida (IU) consolida su escaño obtenido en 2023 y pierde más de un millar de votos, un mensaje claro e inequívoco que su discurso sigue sin calar en la mayoría social de la mayor parte del país. Pero de todos estos grupos el que se ha llevado la peor parte es Podemos, que ha pasado de 26.000 votos a algo más de 6.000 y ha perdido su escaño. Cero patatero ha obtenido Podemos.
En cualquier caso, el resultado de las elecciones en Aragón es un adelanto de lo que puede suceder en unas próximas elecciones generales en España. No estamos hablando ya de encuestas o sondeos, sino de voto real en una comunidad que representa la pluralidad política y social de España y que el elemento nacionalista, como ocurre en Euskadi y Cataluña, no es determinante. A nivel nacional, considerando estos elementos descritos, se podría dar un escenario parecido y con resultados extrapolables a los tres grandes partidos (PP, PSOE y VOX), dejando a los socialistas sin poder aunar al voto de izquierdas, como pretendía Sánchez, y a los populares cada vez más dependientes de Vox para gobernar.
Como lección política que deberían aprender los dos grandes partidos gobernantes y alternantes en las instituciones de gobierno a todos los niveles -central, autonómico y local- es que el “cordón sanitario” contra la extrema derecha no ha funcionado ni funcionará, pues solamente sirve para dejar a Vox fuera de sus responsabilidades políticas y sin descartarse porque no participa en la toma de decisiones. Mientras sigan aferrados a su inútil “cordón sanitario”, Vox seguirá subiendo, elección tras elección, y nos descartemos que algún día le pise los talones al PP, como está pasando en otras partes de Europa, donde ya la extrema derecha supera a los partidos moderados de la derecha clásica.