Fortuna Imperatrix

Y Silvio cogió su fusil

Cuando en diciembre de 1969 ofreció Paco Ibáñez ante el público enfervorizado que le jaleaba un concierto en el Olympia de París que se convertiría en histórico, no nos quedaba claro, sin embargo, a quienes poco después lo escuchamos en disco, si el cantautor y guitarrista era un apóstol del pacifismo o un combatiente por la libertad. Tanto podía ser una cosa como la otra, dada la enorme energía y convicción con que entonaba los versos de Nicolás Guillén en “Soldadito de Bolivia”, de Rafael Alberti en “A galopar hasta enterrarlos en el mar”, o aquella estrofa en la que decía que a él “la música militar nunca le supo levantar”, del poema de Georges Brassens “La mala reputación”, que tan magistralmente interpretó. A tal punto se propagaría la onda de esta canción que incluso un presidente español, muchos años después, no se levantaría de su asiento al paso de la bandera de un país invitado al desfile de la Fiesta Nacional.

Pero quizá lo que quería decir el cantante valenciano era que uno se incorpora o no dependiendo de la música que se toque, y que el rifle que empuñaba el soldadito boliviano disgustaba por ser americano. Ahora bien, sobre rifles, en realidad fusiles de asalto, el más famoso es, sin duda, el ruso AK-47 diseñado por Mijaíl Kaláshnikov en 1947 y adoptado en 1949, como oficial, por el ejército soviético. Con un peso que en la actualidad no llega a los cuatro kilos y su cargador curvo de 30 proyectiles, es un arma barata, fácil de manejar y segura que ni en las peores condiciones se encasquilla, como les ocurría a los estadounidenses M-16, fabricados por Colt, en Vietnam. En cuanto al CETME español, mejor ni hablar de las versiones antiguas, pues para moverlo como correspondía había que comer más espinacas que Popeye. Luego, quizá porque la producción de espinacas se reveló insuficiente, ya lo hicieron más ligero.    

En cualquier caso, si algo tienen en común todos los fusiles es que perforan sin piedad agujeros a mansalva en el cuerpo de las personas que se les ponen a tiro, es decir, que cosen a balazos a los llamados enemigos en el deshumanizado lenguaje necesario para aumentar su eficacia. A este respecto puede preguntarse a Johnny, en qué quedó convertido el pobre en la película de Dalton Trumbo, de 1971, un colador es poco.

Recientemente, no obstante, un colega de Paco Ibáñez, el gran cantautor cubano Silvio Rodríguez, ha manifestado estar dispuesto a defender la revolución con la fuerza de las armas, por lo que ha recibido como regalo de las autoridades de la isla un espléndido kalásnikov último modelo. Con este juguete podrá, a su provecta edad, hacer agujeritos en todos los enemigos que se atraviesen en su camino.

Debe aclararse que fue un surrealista, Louis Aragon, quien según Picasso eligió a la paloma, el animal más cruel del mundo, como símbolo de la Paz.