Símbolos sin tiempo

Rufián es Rufián. Xarnego en catalán

Rufián es Rufián, Pedro es Pedro, Ábalos es Ábalos, Koldo es Koldo y Marlaska es ministro ¿Qué le vamos a hacer? Cada uno es lo que cree que representa, lo que parece que representa y lo que desea seguir representando de acuerdo con sus propias circunstancias y no teniendo en cuenta a los demás, que somos nosotros. El ministro Marlaska es el ministro que tampoco se entera de nada a pesar de ser ministro del interior, o quizá sea simplemente el ministro que asegura que no se entera de nada. Pedro dice que tampoco se entera, porque siendo presidente del gobierno no conoce ni tan siquiera a los que él mismo elige para ocupar puestos de alta responsabilidad en el oscuro entramado de su propio gobierno. Ábalos y Koldo porque habiendo pertenecido a la “banda del Peugeot” ya están en la cárcel por ser presuntos delincuentes. Están presos para que todos entendamos lo que ellos mismos guisaron, comieron y, presuntamente, robaron sin pudor.

Pero Gabriel Rufián sí se entera, y por eso está dispuesto a compatibilizar su argumentario separatista catalán con la posibilidad de seguir siendo elegido diputado por los que viven en Mérida, en Lugo o en Madrid. Eso le da lo mismo, ya que, en realidad, lo que pretende a toda costa, es seguir actuando en el Congreso de los Diputados. Fuera hace frío.

Le ha gustado su vida madrileña y, sobre todo, el abultado sueldo que cobran los diputados. El sueldo y las prebendas le han seducido, y por eso pretende perpetuarse y seguir representando a quien tenga que representar. Le da lo mismo.

Se huele que en Esquerra Republicana de Cataluña - ERC - ya no va a repetir. Porque en “Catalunya”es un charnego o un xarnego si se pronuncia en catalán.

Y Gabriel Rufián, el xarnego en catalán, ha querido anticiparse y se ha erigido en protagonista y portavoz de lo que queda más a la izquierda de la izquierdísima del PSOE si es que queda algo... Dice que su empeño es neutralizar a Vox en las próximas elecciones generales, si es que Pedro Sánchez las convoca. Desea ganar provincia por provincia, incluidas, naturalmente, las provincias catalanas. Y en Madrid, capital de España, se contradijo, dijo, y desdijo, porque palabrería no le falta: “O nos ponemos de acuerdo o vamos al carajo”… y bla, bla, bla. 

Rufian desea, sobre todas las cosas, reagrupar a la raquítica ultraizquierda que ya se ha refundado en decenas de ocasiones sin obtener resultados. Podemos se disgregó y Sumar restó y sigue restando más de lo que a Yolanda Díaz le gustaría. Porque actualmente los votos de la ultraizquierda son cero más cero, más cero y otros ceros, y que todo sumado queda en CERO.

Rufián el charlatán habló incluso del BURKA para decir que es una salvajada y una animalada, y sin embargo en el Congreso de los Diputados votó a favor de que las mujeres lo siguieran utilizando. Además de charlatán es un farsante.

La ultraizquiera española, catalana y xarnega tiene poco que hacer en el panorama que Rufián desea representar. Es la “izquierda-ultraizquierda” que sigue dando coletazos a siniestro. Ya es hora de que Gabriel Rufián, Emilio Delgado, Irene Montero, Pablo Fernández, Joan Baldoví, Ione Belarra, Ernest Urtasun, Yolanda Díaz y muchos otros que tal bailan se pongan a trabajar.