Disquisiciones

Reflexiones y pensamientos

Mientras que el lenguaje significa, construye, y modifica, la lengua es el instrumento que da forma al pensamiento. Entre tanto, la palabra  comprende, enseña y constituye el trasegar en el destino humano, que cuando logra ubicarse en el lugar del otro, no se rinde ante la memoria de  un ejercicio nostálgico sino como una forma de justicia definitiva. 

Igual a la “ausencia de algo” en poesía, la verdad también tiene su lenguaje cuando se da sentido a ese huracán de libertad que comunica, explora, analiza, entreteje realidades, deja al descubierto tanto la historia como las razones de lo que somos y el puerto hacia donde nos dirigimos sin cesar. 

Fernando Savater, indica “el niño pasa por dos gestaciones: la primera en el útero materno según determinismos biológicos y la segunda en la matriz social en que se cría, sometido a variadísimas determinaciones simbólicas –el lenguaje la primera de todas- y a usos rituales y tecnicismos propios de su cultura”. Pero la educación es la verdadera regeneración social, porque como dice Graham Greene “ser humano es un deber”, y hasta nacemos demasiado pequeños para ser crías de mamífero respetable.  

Sin embargo, la educación no solo consiste en enseñar a pensar, sino especialmente en aprender a pensar sobre lo que se piensa, y justamente el aprendizaje es un proceso necesario para llegar a adquirir plena estatura humana. 

El destino de cada hombre no es la cultura, sino los semejantes, en cuanto la vida consiste en habitar un mundo donde las cosas no son lo que son sino lo que significan en dos aspectos que resultan trascendentales: la sociedad y el tiempo. 

El tiempo es nuestro invento más característico, determinante e intimidatorio. Una comunidad que no sepa del pasado y que no se proyecte hacia el futuro es quizás el rasgo menos animalesco que hay en nosotros. Y la panorámica temporal es el contrapeso de nuestra conciencia de la muerte inflexible, que nos aísla pavorosamente entre todos los seres vivos.

Entonces, por vía de la educación no nacemos al mundo sino al tiempo, y quien no lo tiene tampoco puede tener presente, una apreciación que es rechazada por algunos.

¿Qué es el presente?/ Es algo relativo al pasado y al futuro./ Es una cosa que existe en virtud de que existen/ otras cosas./ Yo quiero solo la realidad, las cosas/ sin presente./ No quiero incluir el tiempo en mi haber./ No quiero pensar en las cosas como presentes;/ quiero pensar en ellas como cosas./ No quiero separarlas de sí mismas, tratándolas/ de presentes. (Fernando Pesoa, <<Alberto Caeiro)

Pero resulta que no es menos cierta, una cita que hace Savater <<el manejo del tiempo es la fuente de nuestra grandeza y el origen de nuestras miserias, y es un componente esencial de nuestros modelos mentales…una reflexión sobre los fines de la educación es una reflexión sobre el destino del hombre, sobre el puesto que ocupa en la naturaleza, sobre las relaciones entre los seres humanos>> (Juan Deval)