La mirada de Ulisas

Por qué privar a un pueblo…

LA MIRADA DE ULISAS se pregunta si existe el derecho de privar a un pueblo de una alegría y de algo que le pertenece a su cultura y tradición por un prejuicio que va allende la lógica. El gran ausente del Eurovisión 2026 fue España, que siempre obtuvo brillante y entusiasta participación con la idea de jamás ser relegado de los asuntos de la Unión Europea, que define bien su nombre.

La Mirada de Ulisas se imagina el dolor y la nostalgia de los españoles, ya acostumbrados a ver los lujos y el esplendor que se despliegan en dichos eventos de gran trascendencia mundial y donde aparecen nuevos talentos. Cantantes, bailarines, coreógrafos, escenógrafos y todos los profesionales del espectáculo que engrandecen el arte y su difusión. Un acontecimiento magno lleno de magias y bellezas para unir y no para dividir. No solamente España está ausente de un entretenimiento digno de ser vivido con intensidad y jolgorio, sino también se le quita la posibilidad de ser difundido por los canales de la televisión española. O sea que España queda bien ausente de un suceso, que mueve masas y pinta sonrisas en el alma y dichas en el corazón de los asistentes y de la audiencia en general. La mirada de Ulisas se pregunta ¿quienes resultan los grandes castigados o perdedores? Por supuesto, el pueblo español que tendrá que ingeniárselas para sintonizar otros canales internacionales para no perderse un advenimiento de relevancia. Menos mal, que la modernidad permite hacer trampas para que todo ciudadano español que resida en España y anhele ver en su pantalla chica el Eurovisión, pueda tener la oportunidad de no estar totalmente ausente de la fiesta de la canción europea. Nuevamente, La Mirada de Ulisas se interroga sobre un asunto que le parece algo absurdo al no lograr sus fines punitivos con Israel, sino con el pueblo español. A la Tierra Prometida o la Tierra Santa se le dio la opción de ser partícipe de un gran evento del cual hace parte hace años. La consecuencia salta a la vista, el boicot no dio resultado. Sólo mostró la estrechez de mente de un gobierno que no entiende que el arte y el deporte no tienen que verse con un atisbo político sino con una mirada más amplia y humana. Visión que pretende articular diferencias con la finalidad de hacer posible una conexión con el mundo. En este caso preciso con su propio continente: una Europa, que se quiere unida y bien representada en sus democracias. Justamente en momentos de tantas dificultades por las que pasa La Unión Europea, precisa la alianza de sus diversos pueblos. La mirada de Ulisas se inquieta y se pregunta si esta decisión no fue totalmente arbitraria ya que la mayoría de las personas pensantes saben que estos concursos no son plataformas políticas ni escenario de acogimiento para el odio ni para el antisemitismo.

Fomentar ese tipo de sentimientos es indigno de un pensamiento humanista y aglutinador del bienestar buscado para una sociedad. Se puede decir que fue un error de cálculo o una propuesta sin asidero donde se ve que el tiro salió por la culata y La Mirada de Ulisas especula que la gran perjudicada fue España.