¡A qué mundo nos proyectamos!
LA MIRADA DE ULISAS no sale de su estupor frente a la moda cada vez más difundida de ciertas nuevas tendencias en el mundo. Desean imponer una práctica que inquieta su atisbo y preocupa a los gobiernos. Es el caso de lo que la mirada de Ulisas va a informar en este artículo. Anhela hacer énfasis en una determinada tendencia al hacer evidente el hecho de que existen individuos, y sobre todo jovencitos que, ya de manera grupal logran establecer una disposición o una propuesta. Cada vez se verifica de una forma más creciente. Unas conductas que engrosan la lista de adeptos. Se identifican de forma material y espiritual con un animal.
La mirada de Ulisas se llena de puntos de interrogación. ¡Hasta dónde! puede llegar esta manera de degenerar a la persona. Muchachos que terminan por adoptar los comportamientos y el disfraz que le corresponda al animal escogido para tal identificación. Tratan de funcionar como el animal que mejor les apetece. El fenómeno ya tiene nombre. Lo pescó en la mitología donde ciertos dioses eran semis humanos y semis bestias. El vocablo teriantropía cuya raíz fue tomada del griego corresponde a la palabra therin, que traduce bestia y a anthropos, que se refiere al humano. O sea que el individuo se convierte en mitad bestia y mitad humano al adoptar la personificación, (ya que se hace persona también), de un animal de su preferencia. Puede ser un gato, perro, pájaro y ¡qué sé yo! En el caso de la selección la imaginación no tiene límites. Me imagino a zorros, leones y otras especies detrás de esas pretensiones. Ya no se comprende qué más se puede inventar con tal de distorsionar una conducta que sea adecuada y funcional en una sociedad. Suelen ser normas colectivas que representan a un grupo de personas que intentan mantener determinadas reglas de la condición humana. Diseñadas de tal modo que sean apropiadas para su mejor funcionamiento con los demás. La gravedad del asunto de los therians se basa en que esta propensión toma cada vez más fuerza. Los vídeos en las redes sociales lo demuestran. Conforma un programa bien establecido de deformar la realidad o la norma. Manía que no cesa de crecer y toma visos de naturalidad. Habrá que cuestionarse lo que una educación sin límites propone o permite. Las locuras que surgen ya saltan a la vista como una rareza, que se va extendiendo y se pone en boga. Entonces, en las sociedades surge un sentimiento de rechazo hacia esos modos de enfocar la vida, ya que ponen en peligro tantas mentes que se distorsionan con extraños hábitos.
La mirada de Ulises leyó que ya el gobierno chileno puso la voz de alarma ante un fenómeno que se hace más común de lo esperado, visto en principio como un simple capricho sin demasiada trascendencia. Habrá que tener en cuenta esta nueva forma de obrar para no extrañarse de que alguno de nuestros hijos o nietos se vista, ladre y se comporte como un animal mientras sus hermanos siguen una vida normal. O será que habrá que cuestionarse ¿qué es normal? y ¿qué es anormal?