Personajes que irrumpen con inusitada fuerza
LA MIRADA DE ULISAS tiene en mente el nombre de Sarah Knafo, mujer brillante que impresionó a numerosos medios de comunicación con su presencia y seguridad en la palabra y la acción. Es la diputada europea por Francia del partido Reconquête. Actualmente, reciente ex candidata de la alcaldía de París. Viene haciendo historia al romper esquemas políticos y electorales con una imagen fresca y prometedora, que desarrolló durante sus escasas seis semanas de campaña electoral. Le inyectó un tono más divertido y ciertamente alegre para cumplir con su propuesta. El resultado se verificó sorprendente con un porcentaje algo mayor al 10% de la votación en un tiempo sin precedente. Su popularidad iba en impresionante ascenso. Basó su campaña a la alcaldía parisina sobre un eslogan que hace mella en momentos tan oscuros padecidos por el mundo. Tuvo resonancia: “París, una ciudad feliz” (¡claro que el mensaje rima mejor en español que en francés: “Paris, une ville heureuse!). El idioma no demerita el contenido de la chispeante frase.
Sarah Knafo es una joven, con sus 32 años a cuestas, que se perfila como un personaje que irrumpe con una fuerza inusitada en el panorama político francés. Preparada en las altas esferas académicas con resultados sobresalientes se presenta como una mujer lúcida, moderna y muy madura para su edad. Su propuesta publicitaria hizo eco de las necesidades de una capital que decae frente al brillo que siempre tuvo. Ante su tristeza y frente a este mal, quiso remediarlo con propuestas concretas, expuestas en un libro de 130 páginas dando fe de un programa estructurado de manera seria. Puntualizó con cifras exactas la sustentación de sus propuestas. Su campaña se cimentó con todo el entusiasmo que una joven promesa le puede imprimir a su proyecto de vida, considerado necesario e indispensable al observar los desastres que viene arrastrando una administración de izquierda liderada por Anne Hidalgo, miembro del partido socialista francés. Alcaldesa de París, quien anhela perpetuar su gestión con el candidato Emmanuel Grégoire, también de izquierda. Sarah Knafo siempre sostuvo durante su campaña por la Alcaldía de París, que nunca por culpa suya haría perder a la derecha, con la que mantiene más puntos en común, así los planteados por su opositora Rachida Dati no coincidan con sus ideales. Indiscutiblemente, no tan contrapuestos como los requeridos por los candidatos izquierdistas. La movió la firme intención de recuperar una de las más hermosas, sino la más bella capital del mundo. Cumplió con lo prometido para dar sus votos a la derecha, pensado en la mejor opción para la Ciudad Luz. A pesar de no haber logrado ningún acuerdo ni prebendas con la favorita en las encuestas de la derecha, renunció a su candidatura para no mermar posibilidades a su contendora e invitó a sus numerosos seguidores para que depositen su voto por Rachida Dati. Sarah hará otro tanto este domingo en las urnas parisinas. Con la finalidad de hacerle oposición a la izquierda y no perder la posibilidad de colmar con votos a la derecha con una victoria que destrone un mandato de tantos años.
La mirada de Ulisas considera que es un acto valiente y generoso, donde Sarah Knafo depone su ego herido para que sus ideas, y no su orgullo, sean consideradas. Mostró lo consecuente y responsable que es al cumplir con el ofrecimiento de adherirse a la candidata de derecha aún sin alianzas ni recompensas. Fue el caso. Actitud considerada por varias personas como noble y sabia. Lo que demuestra que el nombre de Sarah Knafo es uno que hará historia. Desde ya se le vislumbra una garra de triunfadora y de mujer que no le teme al revés ni a los compromisos consigo misma. Su nombre es el eco de una mujer que hace valer sus convencimientos y sus propósitos vitales. Reconoce que hizo un doloroso sacrificio. Tal vez, el que le valdrá un renacer y la posición de un buen nombre, que supo deponer su propia batalla por un triunfo considerado relevante para que París siga siendo una capital sin tanta inseguridad, admirada y bien cuidada: la joya universal.