Disquisiciones

Pensamientos maquiavélicos

Según Maquiavelo, el poder se gana con estrategia, es un juego de fuerzas políticas para su conquista, donde se vende la imagen de salvadores que pregonan cambios para seguir igual, y el adversario ideológico se tiene como un villano. Entonces, no se busca la verdad, sino la narrativa del poder. Es decir, un verdadero arte de la manipulación.

Algunos presentan a enemigos inventados, con mentiras calculadas, hasta promesas imposibles que dividen para mantenerse o lograr llegar, pero donde la explicación al arte del gobernar se encuentra en la moral con un disfraz útil, el poder es la meta, y quien gana sabe usar ciertas herramientas con cálculos de gran exactitud.

Como en el pueblo está el poder democrático y las decisiones políticas tienen consecuencias sociales, realmente quien ignora cómo actúan los hombres con poder, está condenado a ser manipulado. Es por eso que en el devenir de los pueblos resulta importante identificar el engaño, la demagogia y el populismo para no caer en promesas vacías.

En la época contemporánea como complemento a las actitudes maquiavélicas, se refleja la publicidad política en diferentes redes sociales con expresiones de inconformidad escondida en la tozudez del cometario; la frase descalificadora cuando no se comparte el mismo pensamiento;  porque lo importante es la capacidad de imponerse para disfrazar y hasta  propiciar el reinado del miedo o del silencio. Interesa es crear desinformación, difamar y negar la esperanza.

Como la apariencia es importante, muchos hacen alarde y se presentan como voceros de trabajos que nunca hicieron, cuando lo que se niegan, es tratar de abordar los temas estructurales que afectan a esa sociedad que reclama por esa pereza que opaca la solución a las necesidades.  

La política que debería ser un ejercicio de pensamiento, está convertida en otras acciones que en la práctica no resultan aptas para hipersensibles morales.

Se requiere de una brújula social que indique el camino responsable que se merece, de legisladores que cumplan su tarea y no se ausenten de su escenario natural para torpedear lo que se reclama, porque lo que se espera es que acojan, defiendan o se opongan, pero no con caprichosos intereses sino con argumentos legales lejos de falacias, para evitar que la inconformidad establezca alternativas que empeoren la salida.

Generalmente las respuestas institucionales obedecen a reclamos de comunidades que han logrado conquistas con lucha persistente, algunas veces con movilizaciones para buscar respuestas a su desespero, al despojo, la violencia, y los reclamos de justicia social.

Total, lo que se necesita es conocer la problemática, encararla, y tener voluntad política para legislar o abordar la situación que se presenta. Esa es la importancia del examen en las urnas que plantea el ejercicio democrático, que igualmente permite revisar y calificar que han hecho quienes tienen el deber de hacerlo en razón del voto popular, o evaluar lo que han debido hacer.

Tantas discusiones inútiles, aportes vanos, tratamientos innecesarios, críticas en una sociedad donde todos tienen la razón, se tolera y poco avanza…