Los palimpsestos de don Gabriel Restrepo
Los palimpsestos eran documentos antiguos que con el tiempo se iban borrando, dejando solo algunas huellas en su texto. Allí comienza el origen de la historia. O mejor aún, la reescritura de la historia.
Esta figura escritural, es la que utiliza el sociólogo colombiano Gabriel Restrepo, para dictar seminarios y participar en congresos académicos.
En esta ocasión, quiero referirme a tres palimpsestos, que fueron dictados en el Seminario San José Obrero, corregimiento de la Esmeralda, Arauquita, al nororiente del país.
El humanista brasileño, André Magnelli, los puso a circular en las redes sociales, a manera de pergaminos virtuales: el palimpsesto abreviado del amor, el palimpsesto del horror, y el palimpsesto del cor/razón sobre la epifanía.
En el papiro virtual llamado “Facebook” Restrepo, partiendo de los cinco sentidos que tiene el ser humano, conceptualiza sobre las múltiples expresiones del amor que se materializan en las veinticuatro dimensiones de la senti-sapiencia.
Luego, pasa a definir las tres variedades del amor: el amor sideral, el amor solar y el amor teológico en la tradición patriarcal.
En el amor sideral, acude al concepto de “simonías” que aparece en los “Hechos de los apóstoles”, y que significa “compra y venta de cosas espirituales”, para demostrar que el amor espiritual traspasa las edades del tiempo, que va desde las pirámides egipcias y prehispánicas, hasta pasar por los tiempos griegos y romanos, y llegar al mundo moderno y contemporáneo.
El sociólogo y escritor Gabriel Restrepo, se detiene en el panteón de Agripa, y particularmente en el domo, donde, en el cenit, aparece un ojo solar que conecta con el universo.
El ojo solar simboliza la luz, el oro. De esta manera, Dios está relacionado con el oro (God y Gold).
En los billetes de un dólar de Estados Unidos, está plasmado el enunciado: “In God we trust”.
En este precioso palimpsesto, Gabriel Restrepo nos habla que antes de que sugiera los dioses solares (mundo patriarcal), en el mundo existieron las diosas lunares, que son las paridoras del género humano.
En el amor teológico de la tradición patriarcal, Restrepo acude a la obra de arte, de Rafael de Urbino, “La academia de Atenas” (1510-1512) para inferir que en aquel cuadro aparecen veintiún científicos y filósofos, y solo figura la filósofa Hipatia de Alejandría, vestida como travesti, para esconderse entre los machos.
En el palimpsesto del horror, el hermeneuta Gabriel Restrepo, nos recuerda aquella frase de Francisco de Goya, plasmada en el cuadro “El sueño de la razón produce monstruos”, y enseguida, nos trae a colación las obras pictóricas, que aluden a la violencia: “El barco de medusa” de Theodor Géricault, “El grito” de Edward Munch, y “La violencia” de Alejandro Obregón.
En el palimpsesto sobre la epifanía, Gabriel Restrepo, la define como la “fiesta dispar del animismo mágico y de revelación católica.
En este último palimpsesto, Restrepo nos recuerda el viaje de los reyes magos que nos traen oro, incienso y mirra, para resarcirnos de tanta crueldad y tanto horror, y devolvernos la luz del amor y la esperanza.