En corto y por derecho

El palacio de los Soviets

Es muy conocido Albert Speer, el arquitecto de Hitler. Menos se habla de Borís Iofán, el arquitecto de Stalin, sin embargo sus hazañas son dignas de mención siendo el Palacio de los Soviets la principal de ellas. La idea que fue modelando con Stalin era la de construir el edificio más alto del mundo culminado con una gigantesca estatua de Lenin, al estilo de los rascacielos neoyorquinos. Lo más delirante del proyecto es que se decidió dinamitar la Catedral ortodoxa del Cristo Redentor, cercana al Kremlin, para construir allí el Palacio de los Soviets. Las obras comenzaron en 1937, en el veinte aniversario de la Revolución, en plena ola de terror desatada para hacer fusilar a millones de rusos desafectos, desde Bujarin a Yhezov.

En nuestra Guerra Civil había centenares de asesores soviéticos que animaban al Gobierno del Frente Popular a seguir el modelo imperante en Moscú: quema de iglesias y asesinato de los desafectos. No se entienden si no, las matanzas de la Modelo o de Paracuellos de evidente inspiración soviética. Afortunadamente la República no decidió dinamitar la catedral de León o la de Santiago, para construir allí un edificio dedicado al Pueblo.

Los mas relevantes arquitectos de la época participaron en el concurso que se inició en 1931, pero todos ellos, Le Corbusier, Mies van de Rohe o Francis Lloyd Wright, manifestaron su desacuerdo con las proporciones que adquiría el proyecto que finalmente fue adjudicado a Iofán. Las gigantescas obras tuvieron que paralizarse en 1941 como consecuencia de la invasión de los alemanes, se utilizó material del edificio para labores de guerra y al terminar esta quedó convertido en una piscina pública, la más grande del mundo. El proyecto quedó paralizado definitivamente por Kruchev, como parte del proceso de desestalinización, auque lo mejor estaba por llegar: Yeltsin mandó reconstruir en el mismo lugar la Catedral del Cristo Redentor que fue inaugurada en 2.000.