Óscar Puente. Ministro de los tuits
La catástrofe del tren pesa sobre los hombros del ministro Óscar Puente, pesará mucho más en el futuro y le seguirá pesando durante el resto de su vida. Porque el ministro de los “tuits”, que emitió más de doscientos cincuenta durante el tiempo de la Dana, ahora, y de modo repentino, ha desaparecido de las redes. Seguramente hacía todo eso porque estaba muy poco ocupado en su Ministerio de Transportes... El todavía ministro Óscar Puente ha dado explicaciones y se ha desgañitado diciendo todo lo que “ha querido decir”. Pero no ha dicho que solamente se había dedicado a sus tuits durante toda la legislatura, y ahora ha venido Paco con la rebaja... porque en vez de trabajar, se divertía metiéndose con unos y con otros.
Pero después de la tragedia en Adamuz ha dado explicaciones diciendo algunas cosas que son o pueden ser, y otras cosas, muchísimas más cosas, que él ya sabía que ni son ni pueden ser. Pues ya, desde el principio, echaba balones fuera, por si colaba, por si la culpa pudiera ser de otros o pudiera parecer que era de otros. Piensen que ya intentó - todos lo hemos visto - encalomársela a los fabricantes de las vías, por ejemplo... Y todo esto lo hizo porque nunca se ha parado a pensar que la mayoría de los españoles sabemos, de muy buena tinta, que él y ese otro que le nombró ministro - y de cuyo nombre hoy no quiero acordarme - son los únicos responsables de todo lo sucedido. Uno por no trabajar y el otro por nombrar para que sean ministros de transportes a lo peor de cada casa. Primero Ábalos, el amigo de Koldo y ahora Óscar ¿Quién será el siguiente? Me da miedo pensarlo...
Y es que Óscar Puente y su jefe inmediato se han dedicado a gastar dinero en asuntos inútiles que solamente sirven para que algunos españoles les sigan votando por estar agradecidos. Unos porque cobran alguna de las “paguitas” que el actual gobierno se ha sacado de la manga para que en este país decadente se pueda vivir sin trabajar. Sin dar un palo al agua. Ya me entienden…
Sin embargo, en Andalucía, tras los arduos asuntos de los cribados del cáncer - no ha habido muertos - pero ya dimitió la consejera y otros muchos con ella. Pero Óscar Puente está por encima del bien y del mal. No dimite, ni tampoco lo obligan a dimitir. Y si no dimite lo haremos dimitir los españoles en la próxima convocatoria electoral. Me resulta patético que un ministro responsable de algo enormemente gordo, no sepa que cuando las cosas no se hacen, quedan por hacer y en este caso las cosas no se hicieron.