Olof Palme luchó por el desarme, y el mundo le respondió con la muerte
El asesinato de Olof Palme, líder más importante de la socialdemocracia sueca, ocurrido el 28 de febrero de 1986 en pleno centro de Estocolmo, sigue siendo una gran incógnita. Es uno de los crímenes más desconcertantes de la historia contemporánea europea. Hace 40 años a las 23:21 de la noche, mientras caminaba con su esposa Lisbet después de salir de un cine ubicado en la calle Sveavägen, un hombre se acercó por detrás y le disparó un tiro en la espalda con un revólver Magnum .357. Palme murió minutos después en el hospital.
El autor huyó a pie por las calles nevadas y subió 89 gradas para perderse en otra calle, sin dejar rastro alguno. El no saber quién asesinó a Olof Palme, ha causado un trauma nacional que no cicatriza la herida. Cada 28 de febrero de cada año revive la pregunta en los medios de comunicación suecos: ¿quién es el asesino?, ¿por qué el sistema falló tan estrepitosamente? Y así, el fantasma de Palme continúa rondando por las calles de Estocolmo año tras año. Para muchos jóvenes, la figura de Palme es algo ambiguo que pertenece al pasado, y que alguna vez escucharon hablar de su persona. En cambio, las personas mayores no se olvidan de ese disparo mortal de aquel viernes de un crudo invierno. La investigación policial se vio empañada por fallos, escándalos y discusiones que no llevaron a un buen puerto. En un reciente artículo publicado en el periódico «Expressen», Joakim Palme, el hijo mayor del primer ministro asesinado criticó el trabajo deficiente de la Policía.
El caso Palme ha inspirado a escribir novelas negras, libros, artículos, series, documentales y debates interminables. Muchos suecos han dedicado gran parte de su vida a teorías alternativas sobre: la extrema derecha sueca, los servicios secretos sudafricanos (por el apoyo de Palme al ANC), la CIA (por su crítica a Vietnam), la policía de seguridad (Säpo) o incluso conspiraciones en la sociedad sueca. Se ha desatado una cierta desconfianza hacia las instituciones judiciales y policiales. Muchos ven en el manejo del caso no solo incompetencia, sino un posible encubrimiento. Una teoría reveladora apareció a principios del año 2013 en el periódico sueco «Noticias del Día» (Dagens Nyheter). La exfuncionaria de alto rango de la ONU y la UE, Inga-Britt Ahlenius, escribió sugiriendo que la red secreta «Stay Behind» podría haber estado involucrada en la muerte de Palme.
Cabe señalar que muchas personas consideraban a Palme como un político de gran envergadura tanto en su propio país como en el extranjero. Pero también es cierto que mucha gente le odiaba, le ofendía y le acusaba de ser traidor a la clase burguesa y a su patria. En la actualidad, existen individuos que siguen arrojando un odio póstumo desbordante. Pero digan lo digan, Palme dejó herencias inolvidables, entre otras: reformas en el sistema educativo, la posibilidad de préstamos del Estado para los estudiantes que quieran seguir una carrera universitaria, subsidios para la vivienda, subsidios para los niños y niñas menores de 18 años. Dejó bien claras las ideas de igualdad entre sexos. El cuidado de los ancianos y de los minusválidos alcanzó altos niveles gracias a sus ideas de solidaridad. El derecho a quedarse en casa con sueldo pagado para cuidar a los hijos, ya sea por parte de la madre o del padre, también es obra de él. Además, puso el nombre de Suecia en el mapa del mundo, como si se tratara de una estrella pacificadora en medio de la Guerra Fría. Fue él quien diseñó la política exterior de este país nórdico desde la década de los 60 hasta mediados de los años 80. Criticó los bombardeos norteamericanos contra Vietnam, comparándolos con la de los nazis. Jugó un papel importante, como mediador, en el conflicto bélico entre Irán e Irak. Apoyó firmemente a los movimientos de liberación en los países del Sur Global.
Su brillante pensamiento pacifista fue plasmado en conceptos de seguridad que están definidos por la Comisión Independiente sobre el Desarme y la Seguridad (Comisión Palme). Su preocupación por la seguridad internacional y el desarme, lo llevó por diferentes países del mundo a exponer sus juicios sobre este tema. Decía que no se alcanza la paz atemorizando al enemigo con poderío bélico, porque este hecho no lleva sino a una escalada con armas nucleares.
En realidad, los pueblos y las naciones del mundo quieren vivir en paz sin Ejércitos alienados, ni gobiernos empeñados en armarse hasta los dientes. La Paz Mundial debe ser prioridad en la agenda de cada país. Y el poder en las relaciones internacionales debe descansar en los principios de respeto, de justicia y de imparcialidad para evitar cualquier conflicto bélico. En consecuencia, los conceptos planteados por la Comisión Palme, siguen vigentes porque sirven para frenar la proliferación de armas nucleares y para alcanzar el equilibrio. Pero, sobre todo, sirven para lograr la paz mundial; tan anhelada en estos tiempos.