No vayamos a votar

Vivimos una situación política que, resulta insostenible. Cada vez que se celebran congresos, mítines o reuniones de los grandes partidos —PP, PSOE y VOX— los ciudadanos asistimos al mismo espectáculo: acusaciones cruzadas de corrupción, reproches constantes, descalificaciones y una interminable batalla para demostrar quién es menos culpable que el otro, o dicho de forma castiza (quien la tiene más larga). Mientras tanto, los verdaderos problemas del pueblo permanecen sin resolver.

¿Dónde están las soluciones para que nuestros jóvenes puedan acceder a una vivienda? ¿Dónde están las propuestas para que un trabajador pueda vivir dignamente con su salario? ¿Quién ofrece un plan serio para reducir las listas de espera en la sanidad, mejorar la educación o garantizar unas pensiones suficientes para quienes han trabajado toda una vida, ¿quién impedirá que nuestros jóvenes mejor cualificados se marchen del país para encontrar una vida digna?

La respuesta, desgraciadamente, es que estos asuntos no preocupan sinceramente ni al gobierno ni a la oposición. La prioridad parece ser destruir al adversario, porque el único deseo es perpetuarse en el sillón del poder. Se habla mucho de corrupción ajena y muy poco de soluciones a los problemas del pueblo. Se busca el aplauso de los militantes, mientras millones de españoles continúan sumidos en una mayor miseria cada día que pasa.

Por esa razón, he tomado una decisión personal. Mientras los principales partidos sigan utilizando la política como un campo de batalla y no se dediquen a solucionar los problemas de los ciudadanos, de no participar con mi voto en las elecciones presidenciales españolas ( Congreso y Senado).

Y desde estas líneas PROMULGO PERSONALMENTE LA ABSTENCIÓN ( NO IR A VOTAR) como una forma de protesta cívica y pacífica. No pretendo imponer mi criterio a nadie; pero insistiré para que cada ciudadano valore libremente la posibilidad de NO VOTAR. Porque considero que dejar de participar puede ser, para algunas personas, una manera de expresar que no se sienten representadas por ninguna de los partidos existentes.

Mi abstención. Significa la demostración palpable de que exijo una política honesta, responsable y centrada en las personas. Significa que estoy cansado de ver cómo los problemas de la vivienda, los salarios, la sanidad, la educación, las pensiones y el futuro de nuestros jóvenes quedan relegados por esos políticos miserables que solo se preocupan del sillón que les permite hacerse ricos a nuestra costa

Si los partidos quieren recuperar la confianza de los ciudadanos, tendrán que hacerlo con hechos, con soluciones, con transparencia, y no con escándalos., insultos e ineficacia y esos hechos han de hacerse efectivos de forma inmediata , no quedar en proyectos que todos los españoles /as sabemos que no cumplirán.

Hasta que eso ocurra, mi postura será clara: desde esta plataforma inicio una cruzada dedicada a hacerles entender que NO TENEMOS QUE IR A VOTAR A TODO ESTE MONTON DE GOLFOS, LADRONES, MISERABLES, TRAMPOSOS E INUTILES

Mi decisión es personal, libre y democrática, y animo a cada ciudadano a reflexionar por sí mismo y a actuar conforme a su conciencia, pero me permitirán insistir. Si deseamos realmente que los políticos entiendan que no nos representas DEJEMOS DE IR A VOTAR , porque la culpa de que en política haya tanto golfo, no la tienen los políticos, la tenemos nosotros por conferirles nuestra confianza mediante el voto.