Netanyahu recrea el gran Israel
Nunca Israel había tenido en sus manos tanto territorio -si exceptuamos el período entre 1967 y 1982 en que ocupó el Sinaí egipcio- como ahora y si se consolidan estas fronteras, tal como parece, Israel tendría ahora bajo su dominio militar algo más de 30.000 kilómetros; el Gran Israel mítico ya está aquí.
Tras la liquidación del mandato británico en Palestina, la Resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas presentaba y establecía un mapa para la partición de Palestina entre judíos y árabes el 29 de noviembre de 1947. El plan de partición de la ONU de 1947 preveía un Estado judío de unos 14.100 km², algo menos de la mitad del actual territorio en manos israelíes. Los nuevos Estados comenzarían a existir dos meses después de la retirada británica, y como mucho, el 1 de octubre de 1948 las fronteras debían estar fijadas.
Los árabes, tanto los que vivían fuera del territorio palestino como los de dentro, nunca aceptaron el plan de partición de las Naciones Unidas y optaron por la guerra con el fin nunca ocultado de “echar a los judíos al mar”. La guerra árabe-israelí de 1948, conocida por Israel como la Guerra de la Independencia, comenzó el 15 de mayo tras la declaración de independencia israelí el 14 de mayo de 1948 y la retirada británica. Cinco ejércitos árabes (Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak) invadieron el territorio, pero Israel ganó, consolidando su Estado y expandiendo su territorio un 22% más allá del plan de la ONU. En definitiva, Israel ocupó el 78% de la Palestina histórica. Jordania pasó a controlar Cisjordania y Jerusalén Oriental, mientras que Egipto tomó la Franja de Gaza. Un desastre que fue la chispa de futuras guerras y conflictos interminables.
Unos lustros después de aquella gran victoria israelí, Israel volvió a tomar la iniciativa. El 5 de junio de 1967, Israel lanzó un ataque aéreo sorpresa contra Egipto, destruyendo gran parte de su fuerza aérea en tierra y tomando por sorpresa a los egipcios. Poco después, Jordania y Siria entraron en el conflicto, ampliando la guerra, pero siendo también derrotadas. Los israelíes ampliaban su base territorial, quedando en manos israelíes la Península del Sinaí (de Egipto), gran territorio desértico clave por su profundidad estratégica; la Franja de Gaza (administrada entonces por Egipto); Cisjordania (hasta entonces en manos de Jordania) y Jerusalén Este, asunto central en el conflicto actual, y los Altos del Golán sirios hasta entonces.
De boceto nacionalista a proyecto nacional
En 1977, la llegada al poder del Likud por primera vez con Menájem Beguin, un defensor del Gran Israel, tuvo que asumir contrariamente a sus deseos la retirada de la península del Sinaí, un sacrificio necesario para continuar la colonización en Cisjordania, y que tendría como contrapartida la anexión de los Altos del Golán y de Jerusalén Este.
Años más tarde, el término Gran Israel resurgió en los medios de comunicación durante la invasión israelí del Líbano en 1982, cuando las fuerzas israelíes se adentraron en territorio libanés más allá del río Litani, que en una de las versiones bíblicas es el límite norte del Gran Israel. En los últimos años, se han seguido dando pasos para la consolidación e incluso la ampliación del Gran Israel. En Siria, la Línea Morada ha desaparecido e Israel controla ahora hasta el monte Hermón y se encuentra apenas unos kilómetros a las puertas de Damasco como siempre soñó. En Líbano, la Línea Azul es poco más que una ficción e Israel ha vuelto a establecer un área de ocupación al sur del río Litani, pero mucho más sofisticada. Mientras tanto, en Cisjordania, los colonos gobiernan la administración del territorio a sus anchas y la anexión del mismo es un hecho casi consumado.
Ahora, con la guerra abierta en el Sur del Líbano entre las milicias de Hezbolá y el Ejército israelí, cuyas perspectivas de evolución son inciertas, el río Litani aparece como la nueva frontera del Gran Israel de Benjamín Netayanhu. ¿Se detendrá ahí o seguirá adelante con sus planes? Solamente el tiempo nos dará la respuesta. Pero las realidades se imponen sobre el terreno: el Gran Israel ya está aquí.