Abrir la mente y el corazón

Un millón de firmas por el agua

La aprobación en abril por parte del congreso de Argentina de la modificación de la Ley 26.639, una norma que desde 2010 protegía a los glaciares y al ambiente periglacial como reservas estratégicas de agua, desencadenó una reacción social histórica en defensa de estos ecosistemas vitales. 

Más de 850.000 personas ya se han adherido a una demanda colectiva que busca frenar la reforma, y las organizaciones impulsoras esperan alcanzar el millón de firmas, un respaldo ciudadano sin precedentes en materia ambiental.

La reforma de la ley habilita proyectos mineros en áreas cercanas a la zona de glaciares, abriendo la puerta a la degradación y destrucción de reservas estratégicas de agua dulce de Argentina, y del planeta. Esto ignora la evidencia científica acumulada, y vulnera el marco jurídico nacional e internacional que reconoce al agua como un bien común esencial y un derecho humano.

El proyecto avanzó hasta su aprobación definitiva derogando aspectos clave de la protección del agua en zonas glaciares y periglaciares, y comprometiendo la seguridad hídrica presente y futura del país. Frente a ello, la sociedad se expresó con claridad. Tras la votación en el Congreso, amplios sectores ciudadanos salieron a decir no, afirmando que quienes aprobaron esta modificación no representan la voluntad popular.

¿Por qué es importante un glaciar?

  • Porque entre el 68% y el 70% del agua dulce mundial está almacenada en forma de hielo.
  • Porque regulan la temperatura del planeta y amortiguan los efectos del cambio climático.
  • Porque sostienen ecosistemas, ríos y comunidades enteras.
  • Porque, en regiones estratégicas, aseguran el agua para millones de personas.
  • Porque previenen inundaciones y riesgos asociados al deshielo.
  • Porque contienen la memoria climática del planeta.
  • Porque su pérdida acelera todos los impactos del calentamiento global.

El rechazo social tuvo señales claras desde etapas previas. En marzo, luego de la media sanción en el Senado, se realizó una audiencia pública profundamente restrictiva: de las más de 100.000 personas inscriptas, apenas el 0,4 % pudo participar. La voz ciudadana fue limitada en un debate que afecta un recurso vital para toda la población.

Durante esa audiencia, Marta Maffei, una de las autoras de la ley original, advirtió que la minería a cielo abierto utiliza sustancias altamente tóxicas —como ácido sulfúrico, radón, estroncio y metales pesados— que generan agua inservible para la vida y para todas las vidas. Esa advertencia resume el núcleo del conflicto: esta norma no solo pone en riesgo a los glaciares, sino a todas las vidas que dependen de ellos.

En tiempos de profundas contradicciones, cuando derechos conquistados tras décadas de lucha vuelven a ponerse en discusión, es necesario recordar que hay certezas que no pueden relativizarse. El agua no es un recurso más, es la base de toda forma de vida.

El mensaje de la población es claro: no queremos esta reforma de la ley. La mayoría política que la aprobó hoy no nos representa. Vamos a defender el agua, la tierra y la vida. Que los intereses de unos pocos no se impongan sobre los de la mayoría.
Escuchen al pueblo. Protejan el agua. Porque sin glaciares no hay agua, y sin agua no hay vida.