Con todo respeto

Mezclarse no es un problema

El mundo se polariza y las figuras de los dictadores surgen como las setas después de una larga temporada de lluvias. Los “extravagantes” demonios mediáticos que nos dominan se multiplican y agigantan. No es un mero problema de izquierdas y derechas, porque hay locos presidiendo países a ambos lados del espectro. Y los dictadores de cualquier extremo siempre son conservadores, porque quieren conservar el mando, aunque ello suponga retorcer las normas constitucionales. 

He venido a Estados Unidos en dos ocasiones en los últimos tiempos: la primera en junio de 2025 ( New York, a intervenir en una reunión en la ONU) y la segunda en febrero de 2026 (Los Ángeles). 

En ambas visitas he visto más población hispana, afroamericana y oriental que W.A.S.P. En todo el sector servicios he encontrado hispanos, afroamericanos y orientales: conductores de autobuses, taxis, Uber, personal de los hoteles, camareros en los restaurantes, recepcionistas, vigilantes en los museos, bomberos, administrativos, policías… incluso en las dos oficinas de emigración todos los funcionarios eran hispanos, afroamericanos u orientales. Hay pocos blancos en el sector servicios. 

He encontrado conductores que me han dicho en voz baja que los tiempos en US ahora son “complicados”. Eso sí, ninguno era blanco. He percibido temor en la sociedad norteamericana, noto falta de libertad. 

La democracia griega se sustentaba en la esclavitud de los pueblos conquistados, quien tenía el estatus de ciudadano griego no trabajaba en labores manuales. Todos los servicios del hogar eran dispensados por esclavos, las construcciones eran realizadas por esclavos y en los mercados vendían metecos…  Sócrates podía dar sus clases gratuitamente por el Ágora gracias a que en su casa había varios esclavos que mantenían todo preparado para cuando llegara. 

Y no sólo las democracias clásicas se han sostenido gracias a los esclavos o a los asalariados con grandes diferencias económicas respecto de los ciudadanos. En Qatar, una monarquía absoluta árabe tradicional y uno de los países más ricos, limpios y urbanizados del mundo, el 95% de la fuerza laboral es extranjera. Solo un 5% son ciudadanos qataríes, inmensamente ricos.   

Considero que peca de insensatez quien pretende la expulsión masiva y a veces brutal de los inmigrantes. Ellos están contribuyendo en gran medida a la riqueza del país. La economía está movida por unas pocas élites muy adineradas, que no podrían dedicarse a ganar millones de dólares si no tuvieran mucamas en casa, cuidadoras para sus hijos, conductores de sus coches, jardineros… 

Ante la corriente xenófoba extrema liderada por US de la que no se libra Europa ni España, me parece valiente la regularización de migrantes. Si están trabajando, limpiando nuestras casas y oficinas, sirviendo los menús en los restaurantes o llevando a nuestros hijos al colegio, hay que regularizarlos porque están contribuyendo a la creación de riqueza. Y si están delinquiendo o son corruptos hay que detenerlos y someterlos a la justicia, exactamente igual que a los corruptos y delincuentes con DNI español pata negra.       

Integrar al inmigrante, que normalmente huye de las hambrunas, las guerras, o las dictaduras, es crear países plurales. Seamos mestizos o mulatos sin miedo, mezclarnos no debería ser un problema.  

Históricamente nos hemos mezclado. Los conquistadores españoles se mezclaron con los pueblos nativos y no los exterminaron como hicieron otros con las tribus del norte. Siempre defenderé que, aunque conquistar significa matanzas y apropiación de la riqueza ajena, nuestra conquista fue más suave que otras, porque nos mezclamos. 

En Norteamérica la población oriunda (amerindia) no llega al 3%, en tanto que en Sudamérica supera el 30%. Y si nos mezclamos cuando salimos al exterior ¿por qué no hemos de hacerlo estando en nuestra propia casa?

La pureza debería quedar para la honestidad de nuestros actos. Ahí nos hace mucha falta.