Metamorfosis
“En política no se mata a un hombre, sino que se allana un obstáculo.”
Alejandro Dumas
Os voy a contar algo que seguramente no imagináis. Esta es mi historia, es mi vida.
Yo era una chica que llamaba la atención. Sé que no es muy correcto que lo diga, pero creo que es necesario hacerlo para saber el contexto de lo que me pasó. Sobre todo, mi melena, mi querido pelo rubio y frondoso, al que muchos se referían como “el sol del mediodía”.
Llevaba una existencia tranquila. Era una fiel sacerdotisa de la más sabia entre las sabias, de Atenea. Pero un día -que no se me olvidará jamás- uno de los olímpicos, aquél que reside en el océano, se encaprichó y no me respetó. En el propio templo de la diosa abusó de mí. Aquella Atenea a la que yo tanto quería, en lugar de enfrentarse a su igual, en vez de pensar en lo que me hizo Poseidón, tuvo más presente el qué dirán, su imagen, su prestigio, su cuota de poder en el Olimpo y lo pagó conmigo. Me señaló con rabia como si yo fuera una mujer sin vergüenza alguna, responsable de aquello y me sumió en la desgracia, en el mito terrible. Vi como mi piel, antes blanca y suave, se cubrió de escamas viscosas; como mis sonrosadas mejillas se tornaron en un áspero color gris, y mi pelo…aquella melena que tanto cuidaba…se transformó en un amasijo de serpientes.
Fui la destinataria de una profunda injusticia. Mi nombre se tiñó se sombra para siempre. Me convirtieron en un monstruo. Solo por estar en medio de un poder corrompido. Solo por seguir siendo, una, la diosa de la sabiduría y, otro, el dios de los mares, hermano del más alto. Los dos poderosos, los dos grandes, los dos dignos, los dos “familia”. Ellos escribieron lo que ocurrió como les interesó. Luego tuvieron sus enfrentamientos, pero solo de cara a la galería, para estar ambos siempre muy presentes en las plegarias y en la boca del pueblo.
Mi historia solo fue relatada con acierto por parte de un hombre que firmó, si no recuerdo mal, una obra titulada “Metamorfosis”. Se llamaba Ovidio y sé que, como autor, esto le valió muchas críticas. Llegaron a decirle que era un dolido, un mentiroso y que se inventaba la historia. Lo desterraron de su hogar. Él fue el único que mantuvo la verdad hasta el final.
Una verdad que no quiero que quede en la misma oscuridad en la que a mí, los poderosos, me encadenaron eternamente.
Porque, queridos, no todos en este mundo y en esta sociedad son lo que parecen.