Inequidad de género en el 2026
El 8 de marzo es una fecha que surge como resultado de años de luchas feministas que exigen justicia social, condiciones de vida dignas y la posibilidad real de vivir sin miedo. Es un día para recordar que la equidad de género no es un destino ya conquistado, sino un camino que seguimos recorriendo, y que hay que defender todos los días.
Incluso en sociedades democráticas, la equidad de género continúa siendo un objetivo difícil de alcanzar. Mientras la igualdad se refiere a ofrecer lo mismo a todas, la equidad apunta a algo más profundo: proporcionar a cada mujer lo que necesita según sus circunstancias. Una distinción clave que evidencia que no todas parten de las mismas condiciones ni enfrentan los mismos obstáculos.
A continuación, se detallan algunos datos relevantes con respecto a la situación global según la Oficina de Naciones Unidas para las Mujeres (ONU Mujeres):
- Una de cada cinco jóvenes se casa antes de cumplir los 18 años.
- 1 de cada 8 mujeres de entre 15 y 49 años ha sido víctima de violencia de pareja en el último año.
- Cada año 4 millones de niñas son sometidas a mutilación genital femenina, la mitad antes de cumplir los 5 años.
- Las mujeres ocupan solo el 30% de los puestos directivos.
- Solo representan alrededor del 29 % de la fuerza laboral en tecnología a escala mundial, y solo el 14% del personal directivo en el sector tecnológico.
Además, en España, según el Instituto Nacional de Estadística, las mujeres son madres por primera vez a los 32 años de media, y se ha duplicado la maternidad a partir de los 40. La falta de conciliación, los salarios insuficientes y la precariedad empujan a posponer —o renunciar— a la maternidad.
Al preguntar qué valoran las mujeres en un empleo, las condiciones económicas son cruciales; pero para quienes son madres, el factor determinante es la conciliación y el horario.
La brecha salarial también es una realidad diferencial si eres mujer. Según el estudio “La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias”, las mujeres reciben de media 4.781,18 euros menos al año, un 15,74 % menos que los hombres. La desigualdad se agrava con la edad, siendo que, en la franja de 55 a 59 años, la brecha sube al 19,39 %. Es decir que la desigualdad se profundiza a medida que avanza la vida laboral.
Cuando pienso en la palabra resiliencia se me viene a la cabeza la imagen de una mujer, ya que tenemos esa capacidad de adaptarnos y sobreponernos a situaciones adversas, traumáticas y dolorosas.
Y, aun así, ser mujer significa tantas cosas: vivir desde la sensibilidad, la multitarea, la fuerza que aparece incluso cuando el cuerpo y el alma parecen no dar más. Es emocionarse, llorar, caer y levantarse. Es tener un cuerpo que, si así lo decides, puede sostener vida durante meses. Y seguir adelante, incluso cuando sientes que ya no puedes más. Porque ser mujer es sacar esa fuerza del fondo, respirar hondo, y volver a levantarse. Siempre. Incluso cuando duele. Se sigue adelante.
Es por ello por lo que hoy dedico esta columna a todas las mujeres:
- A las que emigraron y empezaron de cero.
- A las que fueron acosadas.
- A las que escucharon en entrevistas de trabajo preguntas que jamás deberían hacerse.
- A las que todavía sienten miedo al escuchar pasos detrás en una calle oscura, o cuando se suben solas a un taxi.
- A las madres coraje.
- A las que crían solas.
- A las que estudian de noche después de trabajar, cocinar, ayudar con deberes y acostar a sus hijos, y/o cuidar a los mayores.
- A las que continúan, aunque haya días en los que solo querrían quedarse tapadas en la cama llorando.
- A mí, que me encuentro identificada en algunos de esos puntos, y a ti, que estás en tu propia lucha, la que solo tu conoces.
El 8M es un día para reivindicarnos y celebrarnos, pero también para reflexionar. Porque la equidad sigue pareciendo una utopía en demasiados lugares, esos donde las niñas todavía son obligadas a casarse o se les prohíbe estudiar. Y porque incluso en los países donde más hemos avanzado, aún queda mucho por hacer.