¡Increíble!
LA MIRADA DE ULISAS no sale del asombro al ver la falsedad del mundo, sobre todo de ciertos países europeos, como España que lidera la idea de discriminación o de antisemitismo, en este caso para el importante certamen de Eurovisión. Normalmente, se concibe que los encuentros referentes al arte y al deporte no deben tener tintes políticos de ninguna clase ni basarse en prejuicios, sino en la relevancia del desempeño de sus participantes. Se traduce también en la forma de obrar más humana posible, con respeto y tolerancia hacia las diferencias. Justamente, para depurar sentimientos de odio o la exclusión, que no caben en los certámenes de ese orden. Resultan motivos ajenos a las disciplinas de los concursos. Y si bien, compiten en el campo que sea como: danza, música, patinaje artístico, tenis, esgrima etc… o cualquier disciplina que merezca ser mencionada, nunca se supone que sea de manera mezquina sino justa para que los campeones en su arte o deporte, sin importar su identidad, venzan con la imparcialidad que amerita un veredicto sin elementos de racismo o antisemitismo. Nada de esos “antis” califican para esas actividades. Deben quedar libres de conceptos que creen distancia entre los participantes o entre el público asistente en general. Sólo deben primar las cualidades y calificaciones de los concursantes, que dan el registro del talento que representan.
La mirada de Ulisas no entiende ni justifica que el gran evento, que es Eurovisión, deba ser la excepción de dichas reglas. Bajo conceptos más amplios y objetivos, la participación de todo país europeo debe ser acogida con beneplácito por la mera intención de presentar la excelencia de sus candidatos. Curioso, por calificar de una manera suave y decente, que algunos países europeos hayan boicoteado la presencia de Israel, cuando siempre se ha tenido en cuenta como un país que adhiere a los valores occidentales (¡tan luchados!) con todo lo que implica ser una democracia, de paso la única en la región. Dato que tiende a no ser tomado en cuenta, justamente, porque molesta una actitud que confronte y plantee otras verdades. Ciertos gobiernos, con parámetros supuestamente morales, se atreven a juzgar y condenar cuando sus países han cargado sangre en sus manos. Sesgan su mirada como una manera de desviar la realidad. Y ahora que Israel con Noam Bettan subió a la segunda vuelta, la mirada de Ulisas imagina la rabia que deben tener todos los opositores a que Israel fuera partícipe del Eurovisión 2026. Ojalá se llevan una mayor sorpresa cuando califique a las finales para que comprendan de una buena vez por todas que este pequeño país, en cuanto a territorio se refiere y no en relación a su importancia: La Tierra Santa o La Tierra Prometida, como también se le conoce, le apunta siempre a la excelencia. Ya lo dijo una ganadora del concurso en 1973, Anne Marie David, que Israel siempre se empeña en mandar a sus mejores cantantes en permanente demostración que le apunta a lo mejor. Y... si le ha tocado entrar en guerra es justamente porque lucha por su existencia, cuando se ve atacado por sus numerosos enemigos que anhelan su destrucción. Como pueden analizarlo, queridos lectores, Israel, como toda nación inteligente y determinada no se va a dejar aniquilar ni borrar del mapa. Su presencia en esta nueva versión de Eurovisión da fe de ello. Viene bien preparado para triunfar y decirle al mundo que Israel lo único que desea es paz: "el shalom" que tanto anhela y clama.