La mirada de Ulisas
¿Hasta dónde?
02 de febrero de 2026 (16:53 h.)
LA MIRADA DE ULISAS escuchó que en el caso de Samuel Paty, el profesor francés de historia, geografía y educación cívica, decapitado en la calle Conflans- Sainte- Honrine, periferia noroeste de París a manos de un refugiado de origen checheno, la defensa de los culpables adujo que el profesor era anti-islamista. ¡Acaso es motivo para ser degollado por un extremista! El profesor Paty en sus funciones representaba la ley que dicta conceptos claros y definitivos para Francia y su democracia: libertad, igualdad y fraternidad. Mostró hechos históricos con respecto a las caricaturas de Charles Hebdo sobre la libertad de expresión, celebrada en Francia con la certeza de buscar caminos democráticos. Samuel Paty, ser sensible y preocupado por no herir susceptibilidades, se tomó la molestia de invitar a salir del salón de clase a los alumnos a quienes les incomodara ver imágenes de Mahoma con crítica irónica. Este hecho resulta relevante en el juicio a los involucrados en el asesinato para establecer hasta qué punto Samuel Paty tomaba en consideración las diferencias y los sentimientos. Jamás pretendió ofender sino mostrar enfoques sobre un tema espinoso. presente en la sociedad francesa. El asesinato ocurrió el 16 de octubre de 2020 luego de ubicar a la víctima debido a la malévola información por parte de algunos de sus alumnos. Cambiaron información por dinero. El maestro cumplía con su conciencia al señalar a sus alumnos el significado de la libertad de expresión y de ser. Luego de haber cometido el crimen, el verdugo publicó en Twitter una foto de la cabeza de Samuel Paty, como trofeo y manifestó que en nombre de Alá había hecho justicia. El agresor fue abatido cuando estaba a punto de ser detenido. Abdoulahk Anzarov castigó las palabras del profesor en pleno ejercicio de sus funciones. Mayor gravedad en el asunto es que en el juicio la defensa arguyó que el profesor había cometido un error. ¿Cuál? ¿Se refería al derecho de poder expresarse libremente? El abogado de los victimarios planteó que su muerte podía ser justificada. ¡Vaya defensa! Motivo de escándalo para todas las miradas que buscan en la justicia una salida moral y sin un interés personal. ¿Hasta qué punto se puede manipular y tergiversar una actitud para darle un contenido torcido que desacredita a la justicia? Autoridad que debe gozar de imparcialidad y honradez. Inescrupulosos abogados echan mano de cualquier argumento que pierde peso y muestra a todas luces el engaño en que se cae por defender lo insostenible con la cara dura y el pulso que no les tiembla. ¿Acaso los abogados pueden desvirtuar la realidad para obtener un beneficio para su cliente? Creo que esto es un caso que amerita reflexión y una condena a un abogado que ensucia la imagen de la víctima para convertirla en victimaria, sin que la víctima pueda hacer uso de su voz. ¿Será que la sociedad está obligada a salir en su defensa? ¿Hasta dónde se puede llegar con el juego de los argumentos? Debe existir un principio que no perdone atropellos ni injusticias. Desde su nueva morada Samuel Paty reclama justicia para dejar su nombre en limpio. ¿Hasta dónde se puede llegar? Es la gran pregunta de Ulisas que aún llora la partida de un profesor humanista. Sólo quiso cumplir con el oficio de excelente comunicador, cómplice de la libertad de expresión.