Hacienda, dura con el débil y sorprendentemente paciente con los grandes morosos
Si UN TRABAJADOR, UN PENSIONISTA, UN AUTÓNOMO O UN PEQUEÑO EMPRESARIO acumula una deuda de apenas 2.000 euros con Hacienda, no tarda en sufrir el embargo de su cuenta corriente, la retención de la devolución de la Renta, el bloqueo de un vehículo o la anotación de un embargo sobre sus bienes.
Sin embargo, esa contundencia no se aplica cuando uno observa la Lista de Deudores a la Hacienda Pública, publicada el pasado 30 de junio de 2026, En ella aparecen 5.853 deudores, que adeudan conjuntamente 15.432 millones de euros.
Algunos de los nombres más conocidos son los siguientes:
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Persona física |
Deuda aproximada |
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Agustín Olivares Garrigós |
36,83 millones € |
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Diana Grapin Stavinschi |
30,51 millones € |
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Ndieme Lakh |
9,33 millones € |
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José López Serrano |
6,54 millones € |
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Mario Conde |
1,90 millones € |
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Paz Vega |
1,80 millones € |
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Isabel Pantoja |
1,20 millones € |
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Arda Turan |
1,20 millones € |
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José María Enríquez Negreira |
1,09 millones € |
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Bertín Osborne |
835.000 € |
También figuran otros personajes conocidos como Patricia Conde (714.615 €), Kiko Matamoros (600.740 €), Javier Banderas (casi 3 millones de euros) o Joan Gaspart, (aproximadamente 1,0 millones €).
¿Cómo puede ser que a un español que debe 2.000 euros se le embargue la cuenta prácticamente de inmediato y, sin embargo, existan personas que deben millones de euros, permanezcan durante años apareciendo en la lista oficial de grandes morosos?
HEMOS DE EXIGIR QUE LA LEY SE APLIQUE EXACTAMENTE IGUAL PARA TODOS.
La Ley General Tributaria concede a la Administración instrumentos extraordinariamente eficaces para cobrar las deudas: embargos de cuentas, salarios, inmuebles, vehículos, participaciones sociales, devoluciones tributarias e incluso la enajenación de bienes mediante subasta pública cuando resulta necesario.
Si esos mecanismos funcionan con una deuda de 2.000 euros, ¿por qué no consiguen recuperar decenas de millones de euros de determinados contribuyentes que llevan años figurando en la lista?
El contribuyente cumplidor observa con impotencia cómo a él no se le concede margen alguno, mientras contempla que algunos grandes deudores reaparecen una y otra vez en la lista oficial.
La igualdad ante la ley no puede depender de la notoriedad del deudor. Esta diferencia en la vara de medir hace creer que la aplicación de la ley no se ejecuta del mismo modo para el panadero de mi calle que para un exbanquero o una artista famosa
Si Hacienda presume —y con razón— de su enorme capacidad tecnológica para controlar hasta el último euro de un trabajador o de un autónomo, esa misma eficacia debería reflejarse cuando se trata de cobrar decenas de millones de euros a quienes figuran desde hace años entre los mayores morosos del país.
Los ciudadanos no reclamamos privilegios. Reclamamos justicia. Y la justicia tributaria debiera empezar por una regla muy sencilla: el mismo rigor para quien debe 2.000 euros que para quien debe 20 o 30 millones.
Cuando veamos que se actúa de este modo, podremos afirmar que todos somos iguales ante la Hacienda Pública, PORQUE ESTA DEMOSTRADO QUE HOY NO LO SOMOS