El fin de la instrucción, el nacimiento de la extracción
La era de las universidades-dinosaurio llega a su fin.
Instituciones mastodónticas, con decenas de miles de estudiantes, monumentos a un modelo educativo antiguo y monótono, se encaminan hacia su ocaso. En su lugar, en las próximas décadas, solo sobrevivirá una flotilla de pequeñas academias ágiles: distribuidas por todo el mundo, cada una con un número limitado de estudiantes, cada una enteramente orientada al individuo.
Escuelas vivas.
Escuelas con una voz.
Escuelas que existen por una sola razón: el individuo.
Porque ninguna nación se salva gracias a los sistemas.
Ninguna civilización se renueva a través de las estructuras.
Solo la integridad y la unicidad del individuo pueden generar riqueza, belleza y prosperidad para regiones enteras del planeta.
El fracaso de la educación ilusoria
Se cierra un largo periodo histórico en el que las jóvenes generaciones han sido instruidas a través de un saber de segunda mano: teorías falsas, ideas impuestas desde el exterior, idénticas para todos. Una educación que ha sofocado la creatividad, anestesiado la inteligencia y producido conformismo. Una educación ilusoria.
La nueva misión de las universidades
Las universidades del futuro tendrán una tarea radicalmente distinta. Continuarán, en forma laica, aquella obra que sinagogas, conventos y ashrams intentaron durante milenios y dejaron inconclusa, antes de degenerar en refugios de irresponsabilidad, en escondites para hombres y mujeres atemorizados por la existencia.
Muchas universidades desaparecerán.
La formación de los nuevos líderes
Solo unas pocas serán llamadas a desempeñar una tarea vital: preparar a los nuevos líderes. Líderes visionarios. Soñadores pragmáticos. Guerreros impecables. Mujeres y hombres capaces de afrontar los desafíos de nuestra civilización no a través de las técnicas, sino a través de las cualidades del Ser y del desarrollo de nuevos sentidos: la intuición, la visión, el Sueño.
El verdadero conocimiento ya está presente en cada individuo.
No debe ser aprendido, sino recordado.
Es necesario emprender un viaje hacia atrás, un descenso en la memoria vertical.
El nacimiento de una nueva era
La era de la instrucción ha terminado.
Ha comenzado una nueva era: la era de la extracción.
Exduco.
Como las ciudades griegas, que levantaban sus murallas dentro del alcance de la voz de un orador, también las universidades del futuro deberán tener límites dimensionales humanos. Solo así será posible entrar en contacto real con cada estudiante, conocer sus aspiraciones, reconocer su Sueño, hacer emerger su integridad innata, su genialidad, su belleza y su unicidad.