Eutanasia I – La dignidad de la vida
A la luz del caso de Noelia Castillo, los “expertos”, supongo de la misma entidad y hondura en su expertise que aquellos hologramas que gestionaron durante la pandemia la muerte de más de cien mil personas, se han lanzado a opinar con la “vida digna” como ariete de su estulticia y falta de argumentos.
Decía Kant en Fundamentación de la metafísica de las costumbres lo siguiente:
“En el reino de los fines todo tiene o un precio o una dignidad. Lo que tiene precio puede ser sustituido por algo equivalente; en cambio, lo que se halla por encima de todo precio y, por tanto, no admite equivalente alguno, eso posee dignidad.”.
Es decir, que en nuestra Civilización Occidental, la vida humana, única, sagrada, hecha “a imagen y semejanza de su Creador” y ontológicamente no definible salvo que sea por oposición (todo lo que no sea estar muerto para aquello que pueda morir) a la vida no se le puede poner precio y, por tanto, posee dignidad. ¿Y cuál es la finalidad de la vida? Dado que, como decía, no se puede definir de manera positiva la propia vida, sólo podemos decir que la vida es un fin en sí mismo.
Dicho de otra manera, que la vida es en sí misma digna, es un dato. Y los datos no se definen. Sólo son.
El problema de “esta nuestra Civilización” en su propia decadencia, es que entiende que puede crear hombres nuevos y que en esta novedad reside la divinidad. El hombre como creador, y no sólo un agente transformador, que puede por tanto definirlo todo. Incluso categorías de las que él mismo participa como la vida. Así puede juntar en una locución perversa a la vida y a la dignidad y hacer de ello un derecho.
La cuestión es, ¿cómo defines lo que no se puede definir sin incurrir en elementos de circularidad y a lo que luego se le añade lo que como dato tampoco se puede per se? En realidad lo único que se hace hablar de un valor. Y los valores, fuera de nuestro contexto moral, son como las pasiones de Hume: impresiones originales más vívidas que las ideas y que generan valoraciones sobre lo que deseamos o evitamos.
Valores sobre una base moral construyeron una Civilización con el individuo, su vida, libertad, integridad y propiedad en su centro. Valores como impresiones originales las tuvieron Lenin, Hitler o el KKK. Todos deseaban o querían evitar algo que era una impresión original y todo lo que en su discurso había de civilización era más una excusa o algo a evitar, que un sustento de razón.
A ninguno de ellos les costó definir lo significaba “una vida digna”. No entendían que por el mero hecho de tener vida, ya había dignidad ahí. No creo que resulte muy complejo entender que de aquellos polvos, los lodos que se sucedieron.