Símbolos sin tiempo

Estado de verdadera inquietud

En los estados modernos hay desequilibrios que alarman a los ciudadanos que aspiramos a que la democracia “sin paliativos” sea el verdadero eje dinamizador, y hay otros momentos en los que – como sucede actualmente en España – el Estado se convierte en un resorte de conflictos continuos de difícil solución. Y es que, actualmente, nuestro país está atravesando por un auténtico erial lleno de oscurantismos, de intrincada comprensión. Porque los datos son reveladores: tenemos más altos cargos investigados e incluso condenados que ministros en el Consejo de Ministros. Y eso impulsa un alto grado de inquietud a quienes simplemente aspiramos a seguir participando de una democracia que no esté tensionada por los partidos gobernantes, sobre todo, cuando pretenden reinterpretar a su modo la separación de poderes.

España está instalada en una huida hacia adelante, en la que los ciudadanos que aquí vivimos y sufrimos no tenemos nada que hacer ni que decir, porque el actual gobierno de Pedro Sánchez nos utiliza, nos ignora y la vez nos ningunea, para que seamos rehenes de una situación que “se ha salido de madre”; pues la actual política del gobierno y de los cómplices del gobierno está ofreciendo espectáculos bochornosos que son más propios de dictaduras de tres al cuarto, de esas dictaduras que solamente aspiran a seguir gobernando a costa de lo que sea. En las que los políticos que conforman el aparato duro de Moncloa están siempre a la defensiva, y algunos ministros lo están de tal modo que parece que representasen más a una oposición de la oposición que a un gobierno hecho y derecho que debería de gobernar. Porque la situación se ha pervertido y se ha viciado hasta extremos insospechados.

Recordemos que incluso el expresidente Zapatero, que fue hasta hace unos días “alma mater” del sanchismo, vive preso de una situación personal de muy compleja solución. Ya que ni tan siquiera ha sido capaz de aclarar la procedencia de sus joyas. Y todo este conglomerado atisba nuevas sorpresas que los españoles tampoco entenderemos, pero que el presidente Sánchez volverá a utilizar para decirnos - como ha venido diciendo - que todo es una fábrica de lodo para desacreditar al gobierno. Y mientras tanto, siguen saliendo de la cárcel presos de ETA que no han cumplido las condenas que en su día determinaron los tribunales de justicia.

España está abocada a situaciones que, cada día, más españoles aborrecemos. Y a que ministros como Óscar Puente - que siendo adalid directísimo del accidente de Adamuz - se quiera ir de “rositas”, evitando cualquier viso de responsabilidad, y que al mismo tiempo siga agrediendo a todo aquel que diga que este gobierno está hundiendo a España. Es lo que la actual democracia nos ofrece… Y lo más grave de todo es que esto continúa.