Elecciones en la ONU
Se acortan los plazos y 4 candidatos dan examen frente a representantes de distintos países, respondiendo preguntas y proponiendo planes de acción para el futuro de la ONU. Unos presionan para que quien dirija la organización sea mujer y sea de América. Entre las candidatas, Michelle Bachelet, quien fuera acogida en su juventud bajo la dictadura de Erich Honecker en la fenecida DDR (Deutsche Demokratische Republik). Bachelet fue admiradora de Fidel Castro -tirano de la mayor de las Antillas- y también de Chávez, dictador venezolano. Bachelet gobernó dos veces Chile, tras seducir a su pueblo con dulce sonrisa y promesas incumplidas. Bajo su gobierno, Chile abrió sus fronteras -sin restricciones- a haitianos, venezolanos y colombianos, transformando a Chile desde un oasis de seguridad a un país de alto riesgo para sus habitantes. Hoy en Chile el narcotráfico y la inseguridad es uno de los problemas más graves que enfrenta el recién asumido presidente José Antonio Kast. Tras vivir de manera austera -aunque mejor que los sufridos alemanes orientales- Bachelet se acostumbró al lujo, a la buena mesa y a un entorno de privilegios. En efecto, tras ser presidenta de Chile por primera vez, encontró en ONU un buen lugar para esperar una nueva oportunidad y volver al poder en Chile. Tras su último y mediocre gobierno, retorna a la ONU, esta vez como Comisionada de Derechos Humanos. Ginebra, Nueva York, buenos hoteles, buena mesa y muchos reconocimientos, transformaron a Bachelet en una referente para las “mafias disfrazadas” que operan en el entorno y en el corazón de los “organismos multilaterales”. Sus funcionarios no pagan impuestos, gozan de fueros legales, tienen horarios laborales relajados, altos salarios, jubilaciones tempranas y escasa “accountability”. En el entorno de Bachelet pulula un grupo de adoradores, muchos pagados por los contribuyentes chilenos, que la ensalzan e idolatran, en espera de que ella logre el máximo galardón de la burocracia internacional. Quienes la están apoyando y la acompañan en esta campaña electoral, de triunfar Bachelet, serán retribuidos con posiciones relevantes en algún lugar dentro de la constelación de organismos que forman parte del “sistema de Naciones Unidas”. Son 4 los candidatos que batallan por el cetro. Antes habían muchos más, pero los hechos han demostrado que la ONU es como un Titanic, rumbo a estrellarse. Se le está acabando el combustible, enfrenta una tormenta y sus oficiales a bordo no saben para dónde van y cuál es su misión. La ONU, con 130 mil funcionarios, tiene dos opciones: o baja la cortina y desaparece o se aplica un severo shock a su gobierno corporativo reduciendo su tamaño, liquidando activos y cambiando la forma y el fondo de su rol. Quien quiera asumir en la ONU debe llegar dispuesto a llevar adelante cirugía mayor, sin complejos y sin lenguajes políticamente correctos. La ONU tiene cáncer y metástasis avanzada. O inicia programa de quimioterapia urgentemente o el paciente fallece. No tengo antecedentes para opinar responsablemente de los competidores de Bachelet, pero si como chileno, me daría vergüenza que ella asumiera en la ONU. Chile y su gobierno, como la mayoría de los chilenos, no apoyamos su candidatura. Bachelet se ha cobijado bajo Lula y la Sheinbaum, y bajo el llamado “progresismo” para obtener apoyos. Una candidata que no es apoyada por su propio país, no merece dirigir la ONU. Pero los izquierdistas son porfiados y trabajan duro para lograr objetivos políticos. La campaña de Bachelet continuará, visitando capitales importantes e intentando que no sea vetada por alguno de los países miembros permanentes del consejo de seguridad.
En el intertanto, los funcionarios de la ONU seguirán viajando, firmando acuerdos que casi siempre no sirven para nada, promoviendo la paz y buscando fórmulas que promuevan el desarrollo en igualdad, con respeto por el medio ambiente y la equidad de género. Al final del día, la ONU es como un circo repleto de trapecistas, payasos, contorsionistas e ilusionistas. Mientras alguien siga pagando el ticket de entrada, el circo seguirá funcionando.