Defensa del Festival de poesía de Medellín
En 1991, en medio del ruido de las bombas que explotaban en las principales ciudades de Colombia, un grupo de jóvenes poetas de Medellín se inventaron el Festival Internacional de Poesía.
Desde el comienzo, estos quijotes de la poesía, Fernando Rendón, Gloria Chvetal y Gabriel Jaime Franco, entre otros,sabían que un poema jamás derrocará a un gobernante de turno.
Lo que si sabían con certeza es que un poema fortalece el espíritu interior de un lector o de una lectora.
El Festival comenzó tímidamente en el Teatro al Aire libre del cerro de Nutibara, pero al poco tiempo, el evento se tomó la ciudad y los barrios de la ladera de Medellín.
Como una reacción a la violencia, la gente comenzó a asistir a los recitales, a participar en foros y debates, que se tomaron la ciudad.
De esta manera, la a poesía se convirtió en un antídoto contra la brutalidad de los narcotraficantes, la guerrilla, y los paramilitares, que asistían a una fiesta tanática en cada rincón de la ciudad.
En la primera versión del Festival participaron los poetas colombianos, Jorge Mario Echeverri, Fernando Linero, Sarah Beatriz Posada, y los fundadores del evento, que llevaban sus versos guardados en sus faltriqueras.
Al año siguiente, el Festival se internacionalizó e invitó a los poetas Daniel Samoilovich de Argentina, Miguel Donoso Pareja de Ecuador, Antonio Cisneros de Perú, Adolfo Castañón de México, y Víctor Rodríguez Núñez de Cuba. Aparte de los poetas colombianos Fernando Charry Lara, Rogelio Echavarría, Yirama Castaño, Antonio Correa, y Juan Manuel Roca.
Los escritores saben que un poema no derrocará a un gobierno. Pero si fortalecerá el espíritu interior del lector (a).
A partir de este momento, el Festival de Medellín sonaba en América latina, Europa, Africa, y Asia.
Medellín iba cediendo poco a poco a la violencia fratricida, y comenzaba a perfilarse como la ciudad de la poesía.
El Festival Internacional de poesía de Meddellin se convirtió en un símbolo de resiliencia. Durante los días del Festival, cada colombiano llevaba un poema en el bolsillo izquierdo de su camisa.
A lo largo de estos treinta y cinco años de vida, continuaron desembarcando excelsos poetas de todas las latitudes del mundo, como Adonis de Siria, Antonio Gamoneda de España, Wole Soyinka de Nigeria, Yingxia Tang de China, Orietta Lozano, Aníbal Arias, Julián Malatesta, Elvira Alejandra Quintero, Lucía Estrada y Pedro Arturo Estrada de Colombia.
Hoy, el Festival Internacional de poesía de Medellín que en 2006 obtuvo el Premio Nobel Alternativo otorgado por la Fundación Right Livelihood Award de Suecia, y en 2009 fue declarado por el gobierno nacional, Patrimonio cultural del país, está amenazado.
El alcalde de Medellín Federico Gutiérrez (“Fico”), a través de su Secretario de Cultura Ciudadana, Santiago Silva, quieren reducir su presupuesto, con el objeto de asfixiarlo, desconociendo, de esta manera, los acuerdos regionales y nacionales, que el Festival ha suscrito en nombre de la poesía.
Desde esta columna, queremos apoyar al Festival Internacional de poesía de Medellín, que en este momento, está siendo amenazado por los sectores oscurantistas de la ciudad.