Cumbres Borrascosas
Estamos viviendo fenómenos cósmicos sin precedentes de ningún tipo, que al parecer ayudan muchísimo al bienestar de la humanidad.
Sin ir más lejos se encuentra el hecho de que CUATRO gatos, perdón, cuatro astronautas han visto la cara oculta de la luna y ese es un logro -dicen- portentoso, aunque no seamos conscientes de ello, porque el ser humano es muy miserable y solo piensa en subsistir, en llegar a fin de mes, en tener una casa, en hacer la compra sin desmayarse por el precio de los productos, en pagar los impuestos sin sufrir un infarto y en acudir al surtidor con la hucha rota en mil pedazos y la débil esperanza de comprar algún que otro litro de combustible.
El ser humano, insistiendo en ello, es a todas luces mezquino y cegato en lo que concierne al espacio sideral e infinito. Y no solo la cara oculta de la luna se le hace bola, sino también le deja apabullado el nacimiento de una estrella rutilante, sin precedente de ningún tipo, un líder contra la tiranía (salvo la suya propia), un Superman, un Spiderman, un Mazinguer, un Batman, un lo que sea para unir y aglutinar a todos los que consideran el comunismo como la más generosa y prometedora democracia.
Este ser trilero, nacido de sí mismo y en su día del apoyo de Sabiniano y de la “Banda del Mercedes” (no de la del humilde Peugeot), ha desplegado sus alas “amurcielagadas” para a volar en su Bat&Falcon que por lo visto e irónicamente hablando nada tiene que envidiar al Air Force One, y desplazarse por los aires lanzando su grito estremecedor de ¡No a la guerra! (como si alguien la deseara).
Pero él solito y con tal lema de confrontación por “Bandera de estupendo” le está declarando la guerra al mismo Donal Trump a quien en el fondo de su alma (si acaso la tiene) debe envidiar profusamente por ser infinitamente más “puto amo” que él y más papista que el Papa, con quien últimamente no mantiene gran cordialidad.
Es que quizás en sus caras ocultas estos dos ultras jefes, el Papa León y el León Trump (el de lo espiritual y el de lo temporal) tengan sus roles algo metamorfoseados.
¿Pero qué pinta Sánchez en esta historia?
Pues que, en su loca fiebre de poder, de alcanzar las cotas más altas del universo que se le escapa, ha decidido nombrarse a sí mismo “el más mejor” e invitar a nuestro país (que considera su feudo) a León (Papa) y que se chinche León Trump.
Y ha tenido la suertaza de que alguien se fije en él: Lula de Brasil, ha convocado una reunión conjunta de Colombia, Gustavo Petro, de México, Claudia Sheinbaum, y de Pedro Sánchez. Es decir, un encuentro multilateral entre las principales naciones iberoamericanas con desafíos comunes.
Pero de nuevo, ¿qué pintamos nosotros en esas cumbres borrascosas?
Pues que seamos conscientes de lo guapo e “importante” que es nuestro amadísimo líder y de lo que le favorece esta “Cruzada” y de lo que le quieren y valoran allende los mares, pasando por China.
Es el capitán Trueno de la paz, el azote de los que ”Hodian”, la bandurria de los conciertos al himno y proclama de sus proezas.
No importa nada, ni nada vale lo que vale ÉL, un personaje ridículo e histriónico, pero capaz incluso de pasearse por Ormuz andando sobre las aguas.