Símbolos sin tiempo

La Cumbre de Pedro Sánchez o el populismo rancio

Las fuerzas políticas de izquierda y de ultraizquierda que preconizan un mundo a su medida creen que todos los que no pensamos como ellos y no actuamos como ellos estamos rotundamente equivocados. Y por esa razón se celebra en Barcelona un evento o un INVENTO con el que la ultraizquierda que gobierna y que pretende gobernar en determinados países, pone en circulación un manifiesto que encierra un pensamiento político que ya ha fracasado en muchos de los estados que pueblan el planeta. A la cumbre solamente asiste un jefe de gobierno europeo que se llama Pedro Sánchez. Lo demás es su comparsa.

 En el foro Global Progressive Mobilisation (GPM) que en castellano viene a querer decir “Moviendo a las fuerzas progresistas del Mundo” Pedro Sánchez pretenderá convencernos de que las fuerzas políticas que representan los gobiernos de la derecha están equivocadas y que por esa razón deben ser descartadas para siempre de la faz de La Tierra. Global Progressive Mobilisation pretende ser un foro reivindicativo en el que ya figura a la cabeza – como un lider de los líderes la izquierda - el presidente español Pedro Sánchez y junto a él el brasileño Lula da Silva, el sudafricano Cyril Ramaphosa, la mexicana Claudia Sheinbaum (que, por si acaso, ha asegurado que no es una cumbre anti Trump) el portugués Antonio Costa, el uruguayo Michelini, el colombiano Petro (ese que fue guerrillero antes que fraile...), el español José Luis R. Zapatero (que ha ejercido de blanqueador de la dictadura venezolana), la chilena Isabel Allende Bussi (valedora y cómplice del expresidente Boric que ha dejado a Chile absolutamente arruinado), el palestino Mohammad Shtayyeh (que jamás ha sido demócrata y que no sabe qué es la democracia) o el francés Olivier Faure son solamente algunos de los líderes de pacotilla que darán cobertura a un espectáculo grotesco en el que ya sabemos que se va a reivindicar una democracia salpicada de menos democracia y que ha sido creada a la medida  de los interesados. O dicho de otro modo, la democracia que se ha regocijado con Maduro en Venezuela, con los Castro y a Díaz-Canel en Cuba, con Xi Jinping en China, con Hamas en oriente medio, con los herederos de ETA en España, con los ayatolás en Irán y con tantos otros tiranos y antidemócratas de semejante calibre. Pues recordemos que los últimos días el presidente español Pedro Sanchez, en su viaje a China, ha dicho alto y claro, sin ruborizarse, que apuesta por China como potencia estabilizadora frente a Trump y lo ha dicho sabiendo que antepone a una dictadura por encima de una de las democracias más consolidadas de La Tierra.

Los promotores de Global Progressive Mobilisation (GPM) creen que van a ofrecer alternativas, pero saben que son falsas y que esas alternativas solamente favorecen a quienes las proponen, es decir, a los organizadores del evento; porque los pueblos donde gobiernan suelen quedar absolutamente arruinados. Hemos sabido recientemente que así quedó Chile tras el patético gobierno de Boric, ya derrotado en las urnas. Y por esa razón a todos estos, que también están inmersos en El Grupo de Puebla les gusta enzarzarse en debates manidos, en los que no hay opositores ni nadie que piense algo diferente a lo que desean preconizar. Porque de ese modo se jalean a sí mismos bajo el auspicio de la Internacional Socialista y de otras alianzas similares de ultraizquierda. Por lo tanto es un foro de ideas enquistadas sobre un pasado rancio y tortuoso que nada va a aportar.