¡Cuántas ironías carga la historia!
LA MIRADA DE ULISAS leyó con mucha atención la carta que se le dirigió al Papa actual, León XIV, cuyo nombre secular es Robert Francis Prevost, nacido en Chicago Illinois. La epístola fue escrita por Arie Toledano, empresario y filántropo judeo- israelí, fundador y presidente de la Zera Israel Foundation, una organización que se interesa por todo lo relacionado con la identidad judía. Por lo tanto, es fino y agudo conocedor del tema sobre judaísmo y el antisemitismo que padece el mundo. Su misiva es pertinente en momentos cuando Israel se ve enfrentada a luchar por su supervivencia. Se le juzga con una severidad poco común. En otros casos, cuando las guerras han arrojado mayor cantidad de muertos y heridos casi ni se mencionan sus males. Pero, cuando se trata del judío o de Israel, la vara que los mide no tiene proporción con la que mesura iguales situaciones o parecidas. Curiosamente, de manera desproporcionada incrementa su tamaño. De ahí la respuesta tan brillante que le da Arie Toledano al Papa cuando se refiere a la guerra que libra Israel contra sus enemigos, ¡que no son pocos! León XIV expresa: “es una desgracia moral para la familia humana” y añade: “un escándalo para toda familia humana y un grito ante Dios”. La respuesta del señor Toledano a semejantes afirmaciones resultan contundentes: “pero suena extraño esta fórmula viniendo de una institución cuya historia ante las masacres de judíos ha sido, con demasiada frecuencia, de silencio. Y añade con conocimiento histórico datos como: “cuando comunidades enteras fueron masacradas en las Cruzadas, la voz de Roma fue prudente. Cuando la Inquisición quemaba hombres, mujeres y niños, fue discreta. Cuando Europa exterminó a seis millones de judíos, fue casi muda”. Y con la dignidad de un hombre que no recibe lecciones de moral de una institución, que nunca se ha portado de manera humana ni moral ante el problema judío en general, le contesta con respeto y gran altura: “Y hoy, cuando los judíos simplemente se niegan a ser masacrados de nuevo, el vaticano recupera su voz moral. Qué cronología tan extraña de la indignación”. Y la mirada de Ulisas, que aboga siempre por la justicia, se pregunta si la Iglesia se halla en posición de poder criticar, cuando como dice el señor Toledano: “Usted alza la voz cuando Israel combate a quienes prometen su destrucción, pero ¿dónde estaba la indignación cuando esos mismos enemigos proclamaban el deseo de borrar del mapa al Estado Judío?”. Sigue sumando ejemplos pertinentes para ilustrar esas reservas y esos mutismos que la Historia ha registrado por parte del Vaticano y su papado en acción. Considera en su texto que: “siempre es más fácil reprender a quien se defiende, que condenar a quien ataca”. Y seguramente, en este punto la mirada de Ulisas pide que el mundo se detenga para hacer memoria de quien o quienes atacaron primero y con ¡cuánta barbarie! No se puede dejar en el olvido los hechos, que se retoman con el sesgo que no permite un juicio justo y menos el reflejo de la realidad.
La mirada de Ulisas invita a sus queridos lectores a leer la carta en su integridad para que vean el peso de los argumentos y la mesura y delicadeza con que el señor Toledano no se deja intimidar por nada ni nadie, cuando expone sus razones y las verdades. Termina su carta con una frase que deja mucho qué pensar:” permítame pues, una respuesta simple, casi bíblica en su crudeza: el pueblo judío nunca más pedirá permiso para vivir”. Y firma: con respeto, pero con claridad: Arie Toledano. ¿Será que a España, Israel también le debe pedir permiso para existir? ¿Cuántas ironías carga la historia!