¡Cuándo ya no hay nada que perder!
LA MIRADA DE ULISAS entiende que cuando ya no hay nada que perder, hasta la existencia se pone en juego. Es el caso de los iraníes ya cansados de tanto abuso, quebrantos, malestar y hambruna que terminan por ponerle el pecho a las milicias del gobierno sabiendo que el resultado será desastroso. Sin alternativas, ya no existe la forma de callar tanto dolor y opresión. Más vale morir por una buena causa que dejar que el gobierno los siga abatiendo o vivir muertos en vida. Hay que manifestar a toda costa contra una autocracia que reprime a las mujeres, los disidentes y a los homosexuales, considerados como viles pecadores a quienes se les administra la pena de muerte.
La mirada de Ulisas despierta con la noticia de muertos y heridos por doquier en Irán. Una realidad que se desprende de un país en sublevación. Numerosos habitantes, se puede decir que casi su totalidad, se atreven a gritar: UN BASTA YA a un guía llamado "espiritual" que confunde a su población con el odio hacia todo lo que sean los valores y principios que la democracia defiende. Parece que el monto de los cadáveres y lesionados resulta tan elevado que las cifras son amordazadas por una política que silencia lo que no le conviene. Pero a todas luces, los datos que no resultan precisos son funestos. Sin embargo, los médicos que tienen a su cargo la salud de sus hermanos estiman que los muertos llegan a 17500 y los heridos a más de 330.000. Una matanza a ultranza que de manera indiscriminada se llevó por delante a aquellos individuos, que se permitieron manifestar y decirle de forma desafiante un rotundo NO al régimen de los ayatolas, que desde hace décadas mantiene a su gente bajo el yugo de principios medievales, altamente revaluados y descartados en sociedades donde el progreso impone su canto.
¿Y dónde están los manifestantes que salían a vociferar: Free Palestina o desde el río hasta el mar? ¿Dónde está la flotilla de Greta Thunberg y sus buenos ideales por un mundo mejor? Silencio y más silencio se escucha en Europa y por parte de los amigos de regímenes del terror. ¡Cuánto doblez! generado por el mundo cuando selecciona a sus muertos como víctimas y otros en similares circunstancias son dejados a una suerte lamentable.
La mirada de Ulisas en búsqueda de la verdad y la justicia se cuestiona sobre esta ausencia deliberada, que no se entiende y menos se justifica. Hacen lo mismo con los muertos de África en circunstancias que dejan mucho qué desear. Organismos internacionales pierden el interés de opinar y condenar al gobierno que aplasta a estos indefensos manifestantes, que sólo exigen una mejor calidad de vida donde la libertad de ser y de obrar recobre su valía. Sin embargo, cuando se trata de Israel y de los judíos la vara con que miden a la defensa israelí frente a ataques sin igual resulta desproporcionada o bien indigna, sin la moral que deberían aplicar en cualquier caso de muertes indebidas. ¿Quién le cree a una “justicia” altamente manipulada? donde los meros valores de hallar un régimen menos violento y fanático se desvanecen ante la opinión pública mundial, que sabe callar por defender sus propios intereses sin considerar de manera más humana la condición en que viven sus prójimos o semejantes. Es una voz de alarma la que se debería detonar en todas partes para frenar lo que la mente de la mirada de Ulisas no vislumbra como posible y menos aprueba. Y la gran pregunta, queridos lectores, es: ¿qué se hace con tanto desafuero que no obtiene un respaldo ni una voz de aliento? La equidad debe ser el estandarte de todo ser pensante que abogue por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin desatender el padecimiento de los demás; sus pares.