Cuando innovar era un secreto bien guardado
Durante décadas, las empresas más innovadoras del mundo operaban como fortalezas. ¿Fue ese modelo un éxito o un calejón sin salida?
Durante gran parte del siglo XX, la innovación empresarial fue un proceso casi secreto. Los laboratorios de investigación eran fortalezas: protégidos, herméticos, inaccesibles. La lógica era clara: las ideas son el alma de la empresa y deben protegerse a toda costa.
El modelo que marcó una era
La innovación cerrada se basa en la premisa de que las mejores ideas nacen dentro de la propia organización. Bell Labs, el laboratorio de AT&T, es el ejemplo más citado: allí se inventaron el transistor, el láser y el sistema operativo Unix. IBM, Xerox PARC y los laboratorios de las grandes farmacéuticas siguieron el mismo modelo. Los resultados fueron, en muchos casos, revolucionarios.
Pero el modelo tenía límites estructurales. Los ciclos de desarrollo eran largos y costosos. La empresa dependía únicamente de su propio talento. Y muchos avances desarrollados en estos laboratorios nunca llegaron al mercado, o llegaron demasiado tarde.
El giro de Chesbrough
En 2003, el académico Henry Chesbrough, de la Universidad de Berkeley, propuso una alternativa radical. En su libro ‘Open Innovation’ defendió que las empresas debían abrir sus procesos al exterior: dejar entrar ideas de universidades, startups y proveedores, y dejar salir tecnología propia que otros podían aprovechar mejor. La innovación abierta nacía como concepto formal.
Su argumento era sencillo pero poderoso: las mejores ideas no siempre nacen dentro de la empresa. A veces están en una universidad, en una startup o incluso en un competidor.
¿Sigue siendo relevante el modelo cerrado?
Hoy muy pocas empresas operan en un modelo puramente cerrado, pero el debate no ha desaparecido. Sectores como la defensa, la farmacéutica o la industria aeroespacial siguen apostando por entornos muy controlados por razones de seguridad y propiedad intelectual. La pregunta no es si uno u otro modelo es mejor, sino cuándo y cómo combinarlos.
❝ Las mejores ideas no siempre nacen dentro de la empresa. A veces están en una universidad, en una startup o incluso en un competidor. ❞
Lo que debes saber
- La innovación cerrada fue dominante en el s. XX: protección total del conocimiento interno.
- Bell Labs, Xerox PARC e IBM demostraron su poder... y también sus límites.
- Henry Chesbrough propuso en 2003 el modelo abierto como alternativa más eficiente.