Colombia: el país que dejaron las consultas
La jornada electoral de ayer domingo 8 de marzo dibujó con cierta claridad el mapa político de Colombia rumbo a las elecciones presidenciales de mayo, en las que se definirá la continuidad o el relevo del gobierno del presidente Gustavo Petro.
Las consultas interpartidistas confirmaron la existencia de tres grandes corrientes políticas en disputa. En la derecha se impuso la senadora Paloma Valencia Laserna; en el centro, la exalcaldesa de Bogotá Claudia López; y la consulta del Frente por la Vida otorgó la victoria al progresista, Roy Barreras, aunque por un margen estrecho que nadie esperaba.
El primer efecto tiene que ver con el triunfo de Paloma Valencia Laserna, actual senadora y representante de una derecha sin ambigüedades ideológicas que logró acercarse a un grupo de notables, tecnócratas y dirigentes de prestigio que, sin pertenecer a su corriente política, comparten una profunda distancia frente a las políticas del presidente Petro.
Con el argumento de “recuperar a Colombia”, Paloma terminó incrustándose en una especie de coalición de centro derecha que reunió sectores políticos y técnicos bajo una misma narrativa de cambio. El resultado fue una votación cercana a los seis millones de sufragios en la consulta, de los cuales algo más de tres millones corresponden a su candidatura.
Hay además un hecho simbólico que no pasa desapercibido. Este primer triunfo parcial de la ahora candidata se produjo el Día Internacional de la Mujer. Si su candidatura lograra abrirse paso, Colombia podría tener por primera vez a una mujer presidenta de la República.
Pero ese camino está lejos de ser sencillo. Paloma tendrá que resolver tres retos políticos inmediatos. El primero será enfrentar dentro del propio espectro de la derecha al abogado y precandidato Abelardo de la Espriella, quien decidió no presentarse a la consulta al considerar que las encuestas lo favorecen.
El segundo es atraer sectores del centro como los que representa el exgobernador y exalcalde Sergio Fajardo, quien tampoco participó en las consultas. Y el tercero, quizá el más complejo, será disputar el liderazgo nacional frente al senador Iván Cepeda, con altos niveles de reconocimiento en los sondeos de opinión.
Pero quizá el episodio más revelador lo protagonizó Roy Barreras, el candidato progresista que reconoció que la consulta no alcanzó la votación que esperaban y atribuyó parte de esa debilidad a un error estratégico del presidente Petro.
En política, ese gesto tiene un nombre preciso: distancia sin ruptura. Barreras es el candidato del progresismo, pero no es candidato del presidente. Un antecedente político llamativo si se tiene en cuenta que el propio Petro llegó hace cuatro años a la Casa de Nariño gracias al trabajo político y legislativo en el que Roy Barreras desempeñó un papel determinante.
La jornada dejó también una sorpresa: el economista Juan Daniel Oviedo, exconcejal de Bogotá y exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, logró convertir su historia personal y profesional en un discurso político que encontró eco en sectores urbanos y técnicos.
Oviedo, estudioso de los retos económicos y sociales, consiguió encauzar argumentos sobre productividad, desarrollo y políticas públicas. Su condición de homosexual y su defensa de mayores espacios para la comunidad LGBTI busca ampliar los márgenes de inclusión en un país que aún conserva fuertes rasgos culturales conservadores.
Otro hecho de enorme significado ocurrió de manera más silenciosa, casi sin estridencias: los antiguos comandantes de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, convertidos en dirigentes del partido Comunes tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016, se sometieron al escrutinio electoral sin las curules garantizadas que el acuerdo les otorgó durante ocho años. Los votos no alcanzaron para mantener su presencia en el Congreso. Ahora, esa antigua guerrilla deberá disputar el respaldo ciudadano en igualdad de condiciones con las demás fuerzas políticas.
La jornada dejó además otra lectura evidente. Ninguna fuerza política logró consolidar aún un liderazgo dominante en el escenario nacional. Las consultas confirmaron tendencias, pero no definieron el desenlace. Lo que Colombia tiene hoy es un tablero político con tres corrientes claras, liderazgos en construcción y un electorado que parece moverse entre la expectativa, el cansancio y la prudencia.
Las elecciones de este domingo no eligieron presidente. Pero sí dibujaron el escenario donde se jugará la verdadera partida política en los próximos meses. Y en ese tablero, todavía ninguna candidatura tiene asegurada la victoria. Comentarios y opiniones a jorsanvar@yahoo.com