Símbolos sin tiempo

Cine español: la Gala de los Premios Goya y sus consignas

La aburrida Gala de los Premios Goya ha dejado sorprendidos a quienes ven cómo el cine español se aleja tanto de la realidad que actualmente se vive en España, y de cómo los protagonistas amamantados por la industria del cine acuden a esa cita manipulada y manida en la que nadie mencionó las víctimas del reciente y trágico accidente de Adamuz ¡Qué vergüenza! 

Es patético ver cómo los actores y directores españoles se posicionan tan lejos de la realidad, y que ni uno solo de los que salieron a parlotear se hubiera dignado a evocar uno de los accidentes ferroviarios más graves y tristes de los últimos tiempos, y que nadie hubiera recordado que hubo 45 fallecidos. Porque el mundo del cine subvencionado y el mundo de la política que subvenciona al cine español van de la mano, para que nos enteremos bien de que el cine español es un coto privado y privativo que solamente disfrutan los que están alineados con el actual gobierno de España y con sus opacos intereses, de tal modo, que incluso la actriz Susan Sarandon - relacionada y felizmente fotografiada con el dictador Nicolás Maduro - elogiase a Pedro Sánchez y, que en la rueda de prensa anterior a la gala, se interesase tanto por los presos de ETA. Lo hizo con tanto fervor y con tanto énfasis que ya ha recibido los aplausos patéticos de Otegui, que por cierto, era uno más de la necrófaga cuadrilla. Podríamos imaginar que nadie le había dicho a Susan Sarandon que ETA - La banda terrorista ETA - asesinó a cerca de mil inocentes entre los que se incluían más de veinte jóvenes y niños, mucho más inocentes; y que más de trescientos de esos repugnantes asesinatos no han sido aclarados y que, por lo tanto, no hayan sido resueltos... Si la actriz ya lo sabía no merece nada de los españoles.

El cine español es narcisista, pretencioso y propagandista. Abundan las citas a Gaza y a los palestinos, solamente a ellos, a nadie más que a ellos. A ellos en exclusiva. También son intransigentes con la libertad religiosa, cuando esa libertad religiosa tiene algo que ver con el catolicismo. Son intolerantes con la tauromaquia y siguen empecinados con la dictadura de Franco, como demanda recurrente de algo que ya desapareció hace medio siglo. 

El actual cine español es simplemente patético porque es decadente, dependiente y recalcitrante. Porque evita que salga a la palestra todo lo que no interesa a los que viven cómodos en una industria que solamente es aplaudida por los propios protagonistas. Se aplauden entre ellos.

Alguien debería de haberse acordado, durante la Gala del Cine Español, de las mujeres iraníes que han sido duramente castigadas y masacradas simplemente por no usar un velo. O que Susan Sarandon se hubiese interesado también por las víctimas del terrorismo en lugar de acordarse SOLAMENTE de sus verdugos, de sus asesinos. O que alguien hubiera ofrecido un sencillo recuerdo a los fallecidos en el accidente de Adamuz; o que otro de los oradores hubiese recordado el falso, falso y mil veces falso feminismo inspirado y auspiciado por altos cargos del gobierno.