Cerca de la guerra
El exvicepresidente argentino Carlos Ruckauf para el Diario de Madrid, analiza el creciente enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán en el Golfo Pérsico y advierte de un escenario cada vez más cercano a un conflicto de gran escala, aunque todavía sin una guerra abierta. Según su visión, ambas potencias están endureciendo sus posiciones de forma progresiva, lo que incrementa el riesgo de una escalada militar.
Ruckauf sostiene que, hasta ahora, las tensiones se han limitado a acciones indirectas como la intercepción de barcos, bloqueos marítimos y operaciones de control en rutas estratégicas, especialmente en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial. Sin embargo, alerta de que estas acciones son síntomas de una confrontación más profunda que podría derivar en un conflicto mayor.
Uno de los elementos centrales de su análisis es la falta de voluntad real de negociación. En el caso iraní, apunta que los sectores más duros han ganado peso político, debilitando a las figuras más abiertas al diálogo. Por el lado estadounidense, interpreta que la estrategia de Donald Trump pasa por plantear acuerdos con condiciones tan exigentes que resultan inasumibles para Irán, lo que en la práctica bloquea cualquier salida diplomática.
Ruckauf también subraya la importancia del discurso del secretario de Defensa estadounidense, que refleja una postura firme: Estados Unidos no permitirá que Irán desarrolle armamento nuclear y está dispuesto a actuar militarmente para impedirlo. Esta posición incluye incluso la autorización para atacar embarcaciones iraníes si consideran que amenazan la navegación o los intereses estadounidenses.
El analista advierte de que esta escalada no se está produciendo de forma precipitada, sino mediante un avance “lento pero constante”, lo que, a su juicio, la hace aún más peligrosa. Considera que Irán podría buscar provocar un conflicto mayor, confiando en que una eventual intervención terrestre de Estados Unidos se convierta en un escenario similar a conflictos pasados como Vietnam, Irak o Afganistán, donde el coste humano y político fue elevado.
En su análisis, Europa aparece como uno de los grandes perjudicados. Ruckauf señala que una posible interrupción del suministro energético afectaría especialmente al continente, incrementando su dependencia de actores como Rusia. Esto, según explica, podría traducirse en subidas de precios, tensiones económicas y desgaste político de los gobiernos europeos.
En definitiva, Ruckauf describe un escenario internacional marcado por la tensión creciente, la ausencia de diálogo efectivo y el riesgo de una escalada militar con consecuencias globales, donde el conflicto no solo afectaría a las potencias implicadas, sino también al equilibrio económico y político de Europa.