Los bullies y su bullshit
El discurso de Marco Rubio García en la Conferencia de Defensa de Múnich este pasado día de los enamorados fue una perorata edulcorada en la línea prepotente y agresiva de J.D. Vance el año anterior. Aunque, haciendo hincapié en los vínculos históricos y culturales que los unen, intentó asegurar a sus aliados de la OTAN que no hay ruptura en las relaciones transatlánticas, quedó patente que esos hijos descarriados de Occidente no tienen idea ni de cultura ni de historia. A esa ignorancia colectiva hay que añadirle el empeño de la administración fascista de Trump de borrar de la memoria todo lo que mine la grandeza y el orgullo de un pasado presuntamente glorioso que están decididos a restaurar. Y a pesar de que la conducta de los EUA sea la de unos perfectos bullies, ahora vienen con que, aunque estén dispuestos a actuar en solitario, preferirían hacerlo en conjunción con sus viejos amigos y familiares europeos, pues se trata, ni más ni menos, que de mantener su preponderancia económico-militar con el fin último de salvaguardar la civilización y forma de vida más grandes y nobles del mundo.
Rubio apelaba a la cooperación entre los EUA y Europa durante las dos guerras mundiales y en la subsecuente derrota del comunismo soviético. A este triunfo atribuía el error de la globalización, cuyo ideario de unificación económica, política y jurídica condujo a la exportación de la producción industrial (para sacarle mayor rendimiento económico a la mano de obra barata) y al sometimiento de la soberanía nacional a la jurisdicción de organismos internacionales. Este nuevo orden unipolar llevó a muchos estados a invertir en servicios de bienestar social en vez de en presupuestos de defensa. Minaron su competitividad económica imponiéndose restricciones energéticas en seguimiento de la secta climática. Y en su visión de un mundo sin fronteras, abrieron las puertas a la inmigración de masas, la cual amenaza la cohesión social y la identidad étnica y cultural de estos países. Todo lo cual, según Rubio, ha subvertido la independencia y menoscabado los intereses nacionales, violando de esa manera no ya las lecciones de la historia sino las leyes de la propia naturaleza humana. A saber cuáles.
Para contrarrestar esta decadencia, los EUA van a defender la herencia de la civilización occidental descartando toda restricción jurídica internacional y toda consideración climática y van a revitalizar la economía y la potencia militar que les permita actuar según sus intereses. Y quieren que Europa participe en este cometido, recobrando así el espíritu emprendedor y conquistador de su época imperialista y colonial. Para lo cual proponen borrar la culpa y la vergüenza de su conciencia histórica y remplazarla con el orgullo que precipite tamañas glorias futuras en los dominios del progreso tecnológico, comercial y geopolítico, estableciendo un nuevo orden mundial bajo su liderazgo, como ya demostraron en la pacificación de Gaza, el bombardeo de Irán y el secuestro del narcoterrorista Nicolás Maduro. Para ello requieren una Europa sin miedo a las nuevas tecnologías ni a la guerra, que abandone su mea culpa e invierta en armamentos en vez de en servicios sociales. O sea que se una a la empresa de recrear una nueva era imperialista occidental a imagen y semejanza de su pasado cruento y demoledor.
El iluso de Rubio, tal vez cegado por su propio éxito como hijo de inmigrantes cubanos en la tierra sin ley de las oportunidades, no percibía la absoluta contradicción de su propuesta, pues no hay nada más decadente que la vuelta a la era de los imperios colonialistas, por lo que Europa, si tiene un mínimo de conciencia, no puede unirse a esa crónica futurista de un desastre anunciado en el que Occidente se hundió moralmente hasta casi perder el alma. O sea que la grandilocuencia de los bullies de Trump es pura bosta retórica, o, en su idioma, pure bullshit.