Reflexiones Australes

Boric en sus últimos días

El joven presidente chileno Gabriel Boric, enfrenta los últimos días de su gobierno. El balance o el “legado”, como le gusta a los progres referirse a los resultados de su gobierno, no podría ser más decepcionante. Boric, quien fuera elegido hace 4 años por amplia mayoría, frente a quien le sucederá, deja el poder con baja aprobación y teniendo que entregar el mando a la derecha, que tanto ha criticado. Boric es el típico caso de jóvenes idealistas que entran a la política desde la ignorancia. Proveniente de la austral Punta Arenas e hijo de un acomodado empleado de una empresa petrolera estatal, Boric se fue a estudiar a Santiago para ser abogado, objetivo que no alcanzó. En la Universidad de Chile se involucró en política de manera frontal, postulando cambios radicales y enfrentando el orden y la autoridad.

En sociedad con otros engreídos como él:  Jackson, Vallejo, Winter y otros jóvenes “dirigentes” estudiantiles, enfrentaron al sistema político y llevaron el país a una crisis que casi desemboca en un golpe  a la democracia, bajo el gobierno del fallecido Sebastián Piñera. Intentaron dos veces que se aprobara una nueva Constitución refundacional, lo que fue rechazado ampliamente por la ciudadanía. Boric desafió la estética y las buenas costumbres, evitando la corbata, incluso en eventos oficiales en que se exigía vestuario formal. Enfrentó varias veces al Poder Judicial -autónomo por definición- y fue crítico de empresarios generadores de empleo. En el frente internacional se desmarcó de los Estados Unidos, importante aliado comercial de Chile y en dos años de gobierno de Milei, mantuvo total distancia con un país con el cual Chile comparte 5.000 kilómetros de frontera. En su vida personal dio muestras de irresponsabilidad, reflejada en una permanente irreverencia.

Su pareja inicial, catapultó la institución de la primera dama, tradición profundamente enraizada en Chile. Boric se jacta de haber conseguido la reducción de la jornada laboral, con efectos negativos comprobados en la productividad. Pero el peor legado de Boric, será sin duda el deterioro de la seguridad interna. Miles de miles de inmigrantes ilegalmente, arribados bajo el gobierno de Bachelet, han transformado a Chile en un lugar inseguro, en el que el narcotráfico ha penetrado distintos estratos de la sociedad. El Poder Judicial ha sido demasiado benevolente en lo referente a sentencias, todo esto influido por organismos internacionales de derechos humanos que han intervenido de manera grosera en decisiones soberanas de Chile. Lo que viene para los gobernantes de salida, será su reubicación en organismos internacionales, los cuales reciben a quienes no fueron capaces de ser exitosos en su gestión. El nuevo presidente chileno, José Antonio Kast, tendrá una dura tarea, pues la izquierda derrotada ya prepara su venganza desde la calle, la desobediencia y el obstruccionismo. En marzo próximo se inicia una nueva etapa política en Chile, con aires favorables, un buen precio del cobre -principal producto de exportación- y chilenos dispuestos a no dejarse engatusar de nuevo por jóvenes que nada han producido y nada han aportado al desarrollo de Chile.