Alcazaba

Bad Bunny no es Lolita Lebrón

Lo que se anticipaba: El cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, acaba de provocar la ira de Donald Trump con una presentación que revivió viejas heridas independentistas puertorriqueñas en el reciente Super Bowl.

Si se tiene en cuenta que la política está candente ahí, con miras a las elecciones intermedias donde se elegirán 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 en el senado, además de 39 nuevos gobernadores, un fiscal general y numerosos comicios locales, desde el partido republicano se asegura que los demócratas están detrás del Conejo Malo, con esta narrativa pro inmigrantes, espacio que se ha convertido en una de las más controvertidas políticas de Trump.

Es claro que Bad Bunny, quien acaba de ganar tres Grammys está instrumentalizado por demócratas y por independentistas puertorriqueños y ello seguramente le traerá problemas. Hijo del “Estado libre asociado” disfruta, como otros músicos de la isla, del favor y el éxito de vivir y hacer carrera en los Estados Unidos. Ahora que es multimillonario, repite, quizá sin saber, discursos políticos ligados a una dolorosa historia de Puerto Rico que algunos no quieren recordar. Aparece con “pava”, el sombrero borincano y machete al cinto en una ilustración para una de sus recientes producciones. Pero Bad Bunny no es Lolita Lebrón ni Filiberto Ojeda, aunque muchos le aplaudan este nuevo “look” de jíbaro “castao”. 

Los Macheteros fueron el grupo insurgente más notorio de Puerto Rico, una guerrilla isleña que pagó con sangre su rebelión, como lo muestra la vida de Filiberto Ojeda Ríos, fundador de este, el autodenominado Ejército Popular Boricua.

Si fuere menester sintetizar algunos hechos de la lucha independentista de Puerto Rico en estos 128 años de colonización por parte de los Estados Unidos, un guionista de cine podría escoger cuatro instantes:

  • Es el 1 de marzo de 1954; una joven mujer puertorriqueña, llamada Lolita Lebrón, irrumpe en el Congreso de los Estados Unidos en compañía de otros activistas. Su acción tiene como música de fondo disparos, los mismos que hacen correr a los congresistas. En el invierno de Washington, Lolita aparece en los diarios del mundo con los labios brillantes. Pidió un instante a los reporteros para maquillarse. Pasa 25 años en prisión; sale de la cárcel convertida en abuela, con el cabello gris y con la decisión de siempre: luchar por la independencia de Puerto Rico. Filiberto Ojeda Ríos contaba con 21 años y la aplaudió. Lolita, lo diría después, era su heroína. 
  •  Es el año de 1967; los vientos de la revolución cubana recorren el mundo, y se preludia ya el movimiento estudiantil histórico de Mayo del 68 en París. En California, los Beatniks han dado origen a un movimiento que promulga la paz y el amor; la marihuana colombiana es conocida en las calles de los Estados Unidos como la “Colombian Gold”. El joven trompetista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, mira por la ventana de su casa en Naguabo y se lleva la mano a la frente. Acaba de dejar el instrumento en su estuche, bajo la partitura de “Lamento borincano”. Hacía cuatro había tocado su trompeta con la Sonora Ponceña. Acaba de crear el Movimiento Independentista Revolucionario Armado (Mira).
  • Corre el año de 1983; junto a otros activistas, Filiberto Ojeda planea un asalto a lo “Dillinger”; atacan un camión de la Wells Fargo en Hartford, Connecticut y huyen con 7.2 millones de dólares.
  • El 23 de septiembre del 2005, Ojeda es abatido en una casa de Hormiguero, Puerto Rico. Al momento en que es sorprendido por el FBI, estaba acompañado por su esposa Elma Rosado.     

Teniendo en cuenta estos antecedentes, es claro que Bad Bunny está jugando con candela.