Atropellos condenables
LA MIRADA DE ULISAS que soy, me siento obligada a abrazar causas justas y no puedo quedar ajena a los atropellos cometidos por un ministro, que responde con la misma violencia de sus agresores. No por ser una admiradora de Israel, voy a perder la objetividad de denunciar lo incorrecto, como lo hizo el mismo Primer Ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien estuvo en total desacuerdo con la actuación descabellada de su ministro Ben Gvir. Se ve que perdió la paciencia al enfrentarse a actos que se tratan de refrendar, a pesar de que Israel esté en contra de esas flotillas, a repetición. Aduce que son provocaciones políticas con intenciones de apoyar indirectamente a un grupo terrorista como es Hamás. Además, recalca que cualquier pretendida ayuda humanitaria debe ser encausada por canales regulares y controlados, en vista de las infracciones ocasionadas por la falta de inspección. Declara, y tal vez con justa razón, que debe haber un control ya que Gaza está en situación de bloqueo debido a razones de seguridad para Israel. Aunque, la mirada de Ulisas está lejos de aceptar cualquier tipo de violencia del bando que sea, tal vez entienda sin justificar la actitud excesiva de Ben Gvir, que resulta condenable. Y sin la debida representación del gobierno, que no admite ese tipo de conductas, bien conocidas en el campo enemigo. Israel en cada oportunidad frente a las flotillas ha actuado con ecuanimidad con la devolución de los manifestantes con la altura que se le conoce, igual como defiende a la población civil no sólo israelí sino también a la de Gaza, dejada a la intemperie por sus gobernantes. Dirigentes de Hamás justifican la muerte de su gente puesta como carne de cañón para obtener una mirada lastimosa de parte del mundo occidental. Israel conoce bien esas técnicas y las evita como puede, pero no siempre resulta fácil burlar esos métodos, empleados con reiteración por flotillas que se llaman de misión humanitaria y de buscar una atención mundial sobre la situación en Gaza. Israel no necesita otra crítica y menos una invasión a un lugar que tiene bajo control hasta que la situación de guerra se resuelva. Entonces, frente a un desacatamiento de sus reglas no es de extrañar que un hombre tan enérgico y patriota, que defiende su nación, se le vea salir de sus casillas. Nunca debería ser la actitud de ningún político que está llamado a siempre obrar bajo una función diplomática y sabia. La mirada de Ulisas no se extraña de la reacción del mundo como tampoco la de muchos israelíes que, si bien no están de acuerdo con esas flotillas, están distantes de aprobar el comportamiento desbordado de un ministro excedido en su reacción. Y la mirada de Ulisas condena todas estas expresiones sobrepasadas que no conducen, sino a mayores malestares. Ojalá la cordura regrese a nuestro planeta que precisa de un dominio de las reacciones y obstinaciones para que la paz pueda reinar. La provocación siempre se expone a obstrucciones que se desmandan. Ya el mando responde a locuras y aluviones de emociones. Tiempos de control a todo nivel. El mundo lo necesita. Y la Mirada de Ulisas respalda toda conducta que lleve a la concordia sin ser una amenaza sino puntos o puentes de unión.