La mirada de Ulisas

Se agotan las vírgenes...

LA MIRADA DE ULISAS reconoce que una guerra de cualquier orden es espantosa e indeseada. Se sabe cómo empieza, nunca cómo y cuándo termina. Tampoco se logran calcular sus consecuencias. Acarrea dramas y sufrimientos en todos los bandos. Pero, en ciertos casos como en el actual de Estados Unidos e Israel contra Irán, no es una guerra buscada sino encontrada. Luego de tantas conversaciones que no llegaron a ningún acuerdo y ante tantas amenazas y misiles que recibió La Tierra Prometida, se declaró la guerra titulada El León Rugiente. Sigue su curso con grandes destrucciones. Desde lo sucedido el 7 de octubre se entendió que Irán y sus secuaces, que son muchos entre ellos: Hamás, Hezbolah, los Outies, los Hermanos Musulmanes etc…, no están ladrando en vano. Basan sus creencias en criterios e ideas bien opuestas a las de Occidente, donde las democracias abogan por ideales como: la libertad, la igualdad y la fraternidad. Irán ejerce una dictadura que no escatima en declarar a Los Estados Unidos como el gran Satanás y a Israel, el pequeño Satanás con consignas de muerte. Sus propósitos son claros: restablecer un Califato como el que se dio en la península ibérica en los años 929 y 1031. Siglos después los moros se vieron obligados a convertirse o a ser expulsados. España no deseaba la influencia musulmana que en cierta manera imponía sus creencias y había que unificar las propias. Molestaban a la civilización judeocristiana. Es lo que está sucediendo en estos momentos cuando la civilización de occidente peligra debido al número creciente de fanáticos y extremistas musulmanes con los métodos empleados para dominar. Pueblan el planeta en forma exponencial y promueven la violencia que aplican para amedrentar a las poblaciones que resisten a sus deseos de mando. Irán, que era un país libre al caer en manos de los ayatolas, no escondió sus profundos propósitos de aniquilar a sus dos enemigos revelados. De ahí su finalidad de construir misiles, armas de última generación y hasta la bomba atómica, (a punto de ser una realidad gracias al monto del uranio enriquecido que iban procesando), sin ningún tipo de miramientos humanos sino bélicos, con blanco exacto. Imponen su fe y sus conductas a la brava: dejar a la mujer sin los derechos conquistados o el puesto que se merece en una sociedad, al homosexual en serias dificultades y a los opositores al silencio obligado, como lo constataron los medios de comunicación con las matanzas a lo loco apenas el pueblo empezó a manifestar su descontento. Se vio una suma considerable de muertos y heridos. La población en general desde el miedo que la ocupa, suplica por una ayuda externa para derrocar un régimen. Mantiene a su gente en hambruna y en condiciones infrahumanas desde hace varias décadas, mientras sus dirigentes gozan de sumas inimaginables en los bancos. Un sistema de gobierno regido por las posturas ultra rígidas del Corán. Ante semejante amenaza, se declaró la guerra que lleva diez días. Se desbordó a los países vecinos. Se ven atacados por Irán, quizá sea una manera de tomar conciencia de lo que les espera si no se resisten al sistema iraní actual. Sus adeptos anhelan imponer en la zona, luego de querer borrar del mapa a Israel. ¡Cómo si La Tierra Prometida se fuera a dejar! Cada vez que atacan a Israel, ese pequeño país, ya convertido en potencia mundial, se refuerza. Esperemos que Irán, cuyos gobernantes quedan indiferentes ante el padecimiento de su gente, despierten de esta pesadilla que los está afectando y que dejen de creer que, por morir como mártires, numerosas vírgenes les esperan en el cielo. Tal vez, para ponerle un toque de humor a una situación tan difícil, dolorosa y angustiante, sepan que: ¡si las hubo, ya deben estar agotadas!