Adamuz, el amargo fruto de la falta de inversión
Después de varios días de noticias e informaciones acerca del reciente accidente del AVE que se ha saldado con más de cuarenta muertos, queda bien claro que esto es el resultado de la falta de inversión en mantenimiento de la red ferroviaria, al igual que sucede con la red de carreteras, con la red eléctrica, o con la capacidad de almacenamiento de energía renovable.
Sin embargo, el gobierno sostiene que gasta muchísimo en mantenimiento, más que nunca, y mucho más que el PP, claro está. Como viene siendo habitual, este gobierno miente, especialmente el muy incapaz ministro Puente. Vamos a verlo.
Según el gobierno, en 2024 ADIF gastó en el mantenimiento de la red de alta velocidad unos 470 millones de euros, un 88% más que en 2013. Sin embargo, estas cifras son engañosas, cosa muy de esperar cuando Puente es el ministro que está a cargo. La realidad es en verdad la contraria, el gobierno está gastando menos, y estos son los argumentos:
a) En primer lugar la red tiene en la actualidad el doble de kilómetros que en 2013, por lo tanto, el gasto debería ser al menos el doble, un 100% más, sin embargo, el aumento es de solamente el 88%, y esto es en términos nominales, en términos reales el déficit inversor es mucho mayor;
b) Según datos del ministerio de Transportes, en 2011 se gastaron en mantenimiento 96.000 euros por km de red de alta velocidad mientras que en 2024 esta cifra fue de apenas 107.000 euros. Teniendo en cuenta que según el INE la inflación acumulada desde el 2011 es del 31%, el gasto anual por km debería ser de al menos 125.760 euros. Por lo tanto, podemos afirmar objetivamente que la inversión ha menguado en un 15%, nada menos;
c) A medida que envejece la vía, el gasto real por km debe aumentar, no es lo mismo mantener una infraestructura que tiene 10 o 15 años que una de 30. Siendo esto así, el déficit inversor es sin duda alguna notablemente más elevado;
d) La densidad de tráfico es hoy en día mucho mayor que en 2011 dado que en la actualidad hay tres operadores y que la población ha crecido notablemente. Este es otro factor a tener en cuenta que implica que es necesario aumentar el gasto en mantenimiento.
No tengo forma de cuantificar con precisión a cuánto asciende la carencia inversora total como consecuencia de los puntos c) y d) pero el efecto combinado de una red envejecida con una densidad de tráfico notablemente mayor probablemente aumenta el déficit al menos al 35%.
Esta falta de inversión por parte del gobierno en un período en que la recaudación fiscal bate el máximo histórico todos los años es inaceptable, y esto sin contar la ingente cantidad de dinero que se ha recibido tanto de la UE como del BCE. No falta dinero en absoluto, lo que falta es criterio, responsabilidad, honestidad e integridad.
El gobierno recorta las inversiones para priorizar el gasto corriente y especialmente el gasto clientelar cuyo único fin es el de crear redes de ciudadanos dependientes, lo que se traduce en grandes bolsas de votos cautivos.
El ansia de Pedro Sánchez y sus ministros por permanecer en el poder a cualquier precio tiene consecuencias mortales, es el caso del gran apagón y ahora del accidente de Adamuz.