Área 52

3I/Atlas y el relativismo cultural

En palabras del antropólogo Franz Boas, el relativismo cultural comportaría que "la civilización no es algo absoluto, sino relativo, y (…) nuestras ideas y concepciones son verdaderas sólo en lo que concierne a nuestra civilización".

Es decir, según dicha teoría o apreciación convertida en dogma, no existe un valor moral preeminente o absolutamente bueno sino es bajo el prisma de una determinada civilización. O, lo que es lo mismo, visto a partir de una estructura que refracta la luz de la verdad y, según su geometría, hace que se vea tal o cual longitud onda. Sería algo así como la institucionalización de aquello sobre lo que Machado, Antonio, se quejaba amargamente en sus Proverbios y cantares:

¿Tu verdad?  No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Sé que esto será un palo gordo para la progresía y motivo de furia desmedida para la cosa woke, pero resulta que la realidad y sus personajes, no suelen encajar a la perfección con la mitología imbécil de la Memoria artificial. Que es a la memoria lo que la inteligencia a la inteligencia artificial: depende del prompt, del algoritmo y de tantas cosas, que muchas veces los cerros de Úbeda de una vecindad de puerta con puerta.

En julio de 2025 se avistó por primera vez el objeto interestelar 3I/Atlas. A partir de ese momento, han sido muchas las teorías que se han propuesto para describir la inusitada mecánica del objeto en su trayectoria. De entre todas ellas, destaca la del astrofísico y director del departamento de astronomía de Harvard, Avi Loeb. Para Loeb, dadas las anomalías que se aprecian en 3I/Atlas que son difícilmente explicable desde un punto de vista natural, éste sería, por tanto, un objeto artificial.

Pensemos sobre esta última posibilidad. Un elemento artificial de unos 6 kilómetros de diámetro que se mueve a una velocidad de 58 kilómetros por segundo. Aún a riesgo de causarle un pasmo a ese prócer parasitario llamado Pere Navarro, me atreveré a decirlo en kilómetros por hora: 210.000 km/h. Es decir, algo creado, fabricado, 50 veces más grande y 9 veces más veloz que el objeto más grande que el objeto más grande que el ser humano ha sido capaz de poner en órbita. Y, además, procedente de más allá de nuestro sistema solar.

En las últimas horas, y a la luz de las últimas observaciones, el profesor Loeb advierte que 3I/Atlas podría estar encendiendo sus motores.

La cuestión es: ¿y si fuera cierto? Es más, ¿y si fuera cierto y además lo hiciera para dirigirse a la Tierra? Sin ánimo de ponernos en la tesitura de esa obra maestra que es Independence Day, al menos una respuesta sí habría que dar. Ante el hecho, ni siquiera ante una potencial amenaza. ¿Y cuál sería una respuesta adecuada ante un algo creado por alguien tan avanzado que puede hacer algo con lo que nosotros difícilmente podemos siquiera soñar? ¿Una sesgada que entendiera a la Humanidad y su dignidad en razón de pertenencia a un grupo o fundamentada en el cumplimento de unos determinados preceptos? ¿U otra, ecuménica, cuya base, antes de cualquier acción, fuera el individuo y la Humanidad como la suma de todos ellos independientemente de cualquier otra concepción que no fuera ser humano? 

No sé ustedes, pero a mí me gustaría estar en el grupo para el que dar esa respuesta. Supongo, y en esto sí que habrá unanimidad, que al resto del mundo también.

Baste un objeto interestelar para demostrar que no todos los valores tienen, valga la redundancia, el mismo valor.