Castillo de Torremocha

La Comunidad acelera la restauración de la muralla del Castillo de Torremocha, único vestigio defensivo de Santorcaz

Castillo de Torremocha
La Comunidad de Madrid avanza en la restauración de la muralla del Castillo de Torremocha, con más de un millón invertido y finalización prevista en 2026

La Comunidad de Madrid continúa con la recuperación del Castillo de Torremocha, en Santorcaz, mediante una nueva fase centrada en la restauración del lienzo exterior situado entre el segundo torreón circular y el ábside de la iglesia de San Torcuato, templo declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento. El objetivo es preservar las características originales de este enclave histórico, actuando sobre cuatro tramos de muralla y los restos de un torreón circular.

Los trabajos, que avanzan progresivamente y cuya finalización está prevista para 2026, se integran en un proyecto global de consolidación y conservación de la fortaleza. Desde 2018, el Gobierno regional ha destinado más de un millón de euros a este recinto, que constituye el único vestigio de las antiguas defensas que rodearon Santorcaz.

Una inversión continua para salvar un enclave en deterioro

Hasta 2023, las intervenciones se han centrado en la rehabilitación de los torreones del Olivo, Cubillo y Palacio, así como de los lienzos 1, 2, 3 y 4 de la muralla, además de la adecuación del entorno. En septiembre de 2024 se inició una nueva fase para mejorar el tramo comprendido entre la Torre Albarrana y el segundo torreón circular.

Las actuaciones buscan evitar el avance de lesiones estructurales detectadas durante décadas y que amenazaban con la pérdida de elementos originales. Se han realizado reintegraciones de materiales para garantizar la estabilidad y recuperar la imagen histórica del conjunto.

Un castillo con siglos de historia

El Castillo de Torremocha —nombre que proviene de “torre desmochada”— se levanta sobre los restos del antiguo palacio arzobispal, cuyos derrumbes formaron la plataforma elevada actual. Su ubicación, en la zona alta de Santorcaz y sobre el barranco que desemboca en el arroyo Anchuelo, no respondía a fines militares estrictos, sino a su función como apoyo estratégico a la fortaleza de Alcalá la Vieja en la vigilancia de los campos de cultivo.

Construido entre la segunda mitad del siglo XIII y el último tercio del XIV, es el único resto del sistema defensivo medieval del municipio. Su muralla, que en algunos tramos supera los 10 metros de altura, estuvo defendida por torres de distintas tipologías. En su recinto de 8.000 m² existían dos accesos, de los que solo se conserva uno, adosado a la torre campanario de San Torcuato.

Durante el siglo XVI, el castillo funcionó como cárcel de nobles, recibiendo a figuras históricas como Ana de Mendoza, la Princesa de Éboli, acusada de conspirar contra Felipe II, o el Cardenal Cisneros antes de su ascenso en la Corte.

Protección del patrimonio en Santorcaz

Desde 2018, el Ejecutivo autonómico ha invertido casi 2 millones de euros en la recuperación del patrimonio histórico de Santorcaz. Además del castillo, se han restaurado espacios como el Camino de la Galiana, la zona del Caño Alto, el lavadero del siglo XIX y las ruinas de una antigua almazara, contribuyendo a embellecer y preservar la riqueza patrimonial del municipio.