Bibliotecas municipales

Las bibliotecas de Madrid refuerzan su papel como refugios frente al calor extremo durante el verano

Las bibliotecas públicas crecen un 8 % en visitantes y un 10 % en préstamos en 2024
Las bibliotecas de Madrid se consolidan como refugios climáticos donde vecinos y visitantes encuentran un respiro frente al calor extremo

Las bibliotecas de Madrid vuelven a desempeñar un papel esencial durante el verano al ofrecer espacios climatizados donde protegerse de las altas temperaturas. Con los termómetros acercándose a los 40 grados en distintos puntos de la región, estos centros reciben cada día a niños, estudiantes, opositores, trabajadores, familias y personas sin hogar, que encuentran un lugar cómodo para leer, estudiar, utilizar Internet o simplemente descansar.

Durante las horas centrales del día, las bibliotecas municipales y autonómicas se convierten en un refugio frente al calor, ampliando su función cultural con una importante dimensión social.

Familias y estudiantes encuentran un espacio para escapar del calor

Uno de estos ejemplos es la Biblioteca Pública Municipal Benito Pérez Galdós, ubicada en el centro cultural Condeduque. Tras atravesar el patio exterior, donde las temperaturas alcanzan cerca de 38 grados, el ambiente cambia completamente gracias a la climatización del edificio.

En la sala infantil, Angy, de 23 años, pasa la tarde junto a dos niñas a las que cuida. Aprovechan las vacaciones escolares para cambiar el calor de la calle por los libros, consultando cuentos ilustrados, publicaciones en inglés y clásicos infantiles.

Muy cerca, Adriana teletrabaja mientras su hija dedica el tiempo a la lectura. En otras dependencias de la biblioteca conviven usuarios con perfiles muy diversos que utilizan los espacios de estudio, prensa y ordenadores.

Un lugar para estudiar, trabajar y buscar oportunidades

Las bibliotecas también ofrecen un entorno adecuado para quienes preparan oposiciones, desarrollan investigaciones o buscan empleo.

Es el caso de Gustavo, que acude diariamente para estudiar idiomas mientras busca trabajo, o de Clara, que decidió refugiarse del calor mientras esperaba a unos amigos.

También utilizan estas instalaciones Ada y Guillermo, que preparan respectivamente una tesis doctoral y una oposición. Ambos destacan que la biblioteca les permite estudiar en mejores condiciones, ya que en su vivienda no disponen de aire acondicionado y cuentan únicamente con un escritorio compartido.

Un apoyo para las personas sin hogar

La Biblioteca Pública Municipal Mario Vargas Llosa, situada junto a la estación de Tribunal, también cumple una importante función social durante los episodios de altas temperaturas.

Entre sus usuarios se encuentran personas sin hogar, que utilizan estos espacios para permanecer protegidas del calor durante varias horas al día.

Uno de ellos es Pavel, que vive en la zona de Embajadores y aprovecha la biblioteca para descansar, utilizar los ordenadores y mantenerse resguardado del calor hasta la hora de acudir a un centro donde recibe la cena. Además, utiliza otros recursos sociales para asearse y cambiarse de ropa mientras obtiene pequeños ingresos recogiendo chatarra.

El Retiro cambia los columpios por los libros

La Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías-Casa de Fieras, ubicada en el parque de El Retiro, también registra una elevada afluencia durante el verano.

Muchas familias que recorren el parque deciden hacer una pausa en este espacio climatizado, donde los niños sustituyen los juegos al aire libre por la lectura, mientras los adultos aprovechan el ambiente fresco para descansar.

Entre los visitantes se encuentran turistas, vecinos y familias que buscan una alternativa durante las horas de mayor calor. Las trabajadoras del centro destacan que durante las vacaciones escolares aumenta especialmente la presencia de menores, además de visitantes que llegan desde el propio parque para refugiarse temporalmente de las altas temperaturas.

Una función social cada vez más visible

Las bibliotecas madrileñas refuerzan así su papel como espacios de convivencia y servicio público durante el verano. Además de fomentar la lectura, el estudio y el acceso a la información, ofrecen un entorno seguro y climatizado donde cientos de personas encuentran alivio frente al calor extremo.

Para algunos usuarios representan el lugar ideal para preparar una oposición, trabajar o aprender idiomas. Para otros, constituyen un recurso imprescindible para soportar las horas más intensas del verano, confirmando una función social que adquiere especial relevancia durante los episodios de altas temperaturas.