Sánchez fija la posición de España ante la guerra entre EEUU, Israel e Irán: “No a la guerra”
El presidente advierte del riesgo de un conflicto largo y anuncia medidas para proteger a españoles y mitigar el impacto económico
La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llevado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a comparecer desde el Palacio de la Moncloa para fijar la posición oficial de España ante un conflicto que amenaza con extenderse por Oriente Próximo y tener consecuencias globales.
Durante una declaración institucional, el jefe del Ejecutivo defendió con claridad la vía diplomática frente a la intervención militar y resumió la postura del Gobierno en un mensaje contundente: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
El discurso del presidente estuvo marcado por referencias al derecho internacional, advertencias sobre el impacto económico del conflicto y la necesidad de evitar repetir errores del pasado, especialmente los derivados de la guerra de Irak en 2003.
Una guerra que podría prolongarse y afectar a la economía mundial
Sánchez alertó de que el conflicto podría convertirse en una guerra larga con consecuencias globales, tanto en términos de seguridad como de economía.
El presidente subrayó que una escalada prolongada puede alterar los mercados energéticos, el transporte internacional y la estabilidad financiera, provocando subidas del petróleo y del gas.
En este sentido, advirtió de que el mundo podría enfrentarse a más incertidumbre económica, tensiones en los mercados y un aumento del coste de la vida, algo que afectaría directamente a hogares y empresas.
Por ello, el Gobierno ya está analizando distintos escenarios para mitigar el impacto económico en España, especialmente si la guerra termina afectando a la energía o al comercio internacional.
“Estamos estudiando medidas para ayudar a hogares, trabajadores, empresas y autónomos a mitigar los impactos económicos del conflicto si fuera necesario”, afirmó.
Protección para los españoles en la zona de conflicto
Otro de los puntos clave de la intervención del presidente fue la situación de los ciudadanos españoles que se encuentran en Oriente Próximo.
Sánchez aseguró que el Gobierno está trabajando para garantizar la seguridad de los españoles en la región y facilitar su regreso si lo desean.
Los servicios diplomáticos y las fuerzas armadas están coordinando dispositivos para posibles evacuaciones, aunque el presidente reconoció que la situación es compleja debido a la inseguridad del espacio aéreo y al deterioro de la red aeroportuaria en la zona.
Aun así, quiso trasladar un mensaje de tranquilidad: “Nuestros compatriotas pueden tener la certeza de que vamos a protegerles y traerles de vuelta a casa”.
Advertencia sobre los errores de la guerra de Irak
El presidente también hizo referencia a la invasión de Irak en 2003 para advertir de los riesgos de repetir decisiones similares.
Recordó que aquella guerra, apoyada por Estados Unidos, Reino Unido y España, provocó inestabilidad regional, terrorismo y crisis económicas que todavía tienen consecuencias.
Sánchez definió aquel episodio como “el regalo del trío de las Azores: un mundo más inseguro y una vida peor”, en referencia a la cumbre en la que se apoyó la intervención militar.
A su juicio, la historia demuestra que muchas guerras comienzan por decisiones precipitadas o por una cadena de respuestas que terminan escapando al control de quienes las inician.
Defensa del derecho internacional frente a la lógica de la guerra
Durante su intervención, el presidente insistió en que la comunidad internacional debe actuar con coherencia y defender el derecho internacional.
Una de las frases más repetidas de su discurso fue: “No se puede responder a una ilegalidad con otra”, con la que defendió que la violencia no puede ser la respuesta a los conflictos internacionales.
También quiso dejar claro que rechazar la guerra no implica apoyar al régimen iraní, al que calificó de represivo.
Según explicó, la cuestión clave es decidir si la comunidad internacional quiere resolver los conflictos mediante la fuerza o mediante la legalidad internacional y la diplomacia.
España apuesta por la diplomacia y una respuesta europea coordinada
Sánchez aseguró que el Gobierno español trabajará con sus socios europeos y con la comunidad internacional para impulsar una solución diplomática al conflicto.
España, señaló, seguirá defendiendo una paz duradera basada en el derecho internacional y el diálogo, evitando una espiral de violencia que podría tener consecuencias imprevisibles.
En ese sentido, concluyó con una reflexión que resume el enfoque del Ejecutivo ante la crisis: “La pregunta no es si estamos a favor o en contra de un régimen. La pregunta es si estamos del lado de la legalidad internacional y de la paz”.