Reza Pahlaví pide a los funcionarios iraníes que se rindan y le juren lealtad para facilitar la caída del régimen
El líder opositor en el exilio Reza Pahlaví ha intensificado su ofensiva política contra la República Islámica al pedir públicamente a los funcionarios y a las fuerzas de seguridad iraníes que abandonen el régimen de los ayatolás y declaren su lealtad a un proceso de transición que, según afirma, debe culminar con el establecimiento de un sistema democrático.
En un mensaje difundido en redes sociales, el hijo del último sah de Irán instó a los responsables del aparato estatal a “rendirse a la nación iraní, declarar su lealtad al programa de transición y entregar el poder sin más derramamiento de sangre”. A su juicio, la República Islámica atraviesa una fase crítica y “está dando sus últimos suspiros” tras los recientes acontecimientos que han sacudido el liderazgo del país.
Pahlaví, que reside en Estados Unidos desde el exilio iniciado tras la Revolución Islámica de 1979, aseguró que cualquier intento del régimen por designar un sucesor al liderazgo actual carecerá de legitimidad y advirtió de que quienes acepten ese proceso “serán cómplices de los crímenes” del sistema.
El opositor también dirigió un mensaje a las fuerzas policiales y militares para que utilicen sus armas “para proteger al pueblo iraní y no al régimen”, e hizo un llamamiento a la población a mantenerse preparada ante lo que describió como un momento decisivo. “El momento de una presencia masiva y determinante en las calles está muy cerca”, afirmó.
En paralelo, solicitó a la diáspora iraní que redoble la presión internacional para exigir el fin del sistema teocrático, subrayando que su liderazgo depende del respaldo social: “Mi poder proviene de su apoyo”.
En un editorial reciente, Pahlaví detalló su hoja de ruta política, que incluye la creación de un gobierno provisional, la redacción de una nueva Constitución sometida a referéndum y la celebración de elecciones libres bajo supervisión internacional. El dirigente sostiene que este proceso permitiría una transición ordenada sin vacío de poder ni desmantelamiento institucional.
La figura del heredero del antiguo monarca, de 65 años y casi cinco décadas en el exilio, ha ganado visibilidad en sectores de la oposición y en parte de la diáspora, aunque el respaldo real dentro de Irán resulta difícil de medir y la oposición al régimen continúa fragmentada en múltiples corrientes.
Actualmente, el país atraviesa un periodo de incertidumbre política y de seguridad, mientras las tensiones internas y externas alimentan un escenario de alta volatilidad en Oriente Medio y reactivan el debate sobre un eventual cambio de régimen en Teherán.